Carmen M. Guevara Cruz /Periodista
En España, desde el 2022 entró en rigor la modificación del Código Civil para considerar a los animales como “seres sintientes” y así, a efectos le- gales, dejan de ser considera- dos como cosas o bienes. Desde el 5 de enero, se considera a los animales como “seres sintientes” y se les da una serie de cualidades que antes tenían. A partir de ahora no se pueden embargar, hipotecar, abandonar, maltratar o apartarlos de uno de sus dueños en caso de separación o divorcio; entre otros muchos matices. Ahora se reconoce que los animales que viven con nosotros también sienten, y tienen unos derechos que se les re- conoció durante el 2003 en el Código Penal y las diferentes leyes administrativas de cada una de las comunidades autónomas.
Pero, ahora tienen un nuevo estatus. ¿Qué tenemos en Panamá acerca de los derechos de los animales? De acuerdo con la ley 70 de 2012 que protege a los animales domésticos, tienen libertades y el derecho a ser protegidos: Libertad de hambre y sed, Libertad de incomodidad, Libertad de heridas, dolor y enfermedad, Libertad para expresar su comportamiento normal y Libertad de miedo y angustia. Las noticias nos informan cada vez más de animales quemados, cegados, ahorca- dos, enterrados vivos, mutilados o incluso pintados por diversión o como reacción al aburrimiento. Estas torturas esconden algo más profundo: el deseo, a veces la necesidad, de sujetos psicológica y socialmente débiles de mostrarse grandes, fuertes y valientes. Ante tantos casos de maltrato animal por parte de los dueños de mascotas y de personas sin sensibilidad humana, la Dirección de Resolución Alterna de Conflictos (DRAC) del Ministerio de Gobierno en coordinación con el Ministerio de Salud y el Ministerio Público han realizado capa- citación desde julio del 2021 sobre protección de animales domésticos dirigido a los jue- ces de Paz de Panamá y San Miguelito.
Nos preguntamos ¿cómo está la humanidad? Y nuestra respuesta es: son asesinos en serie, que deambulan por calles de nuestra ciudad y pueblos. El único pecado de los animales es ser parte de la creación divina. El problema casi siempre nace en los primeros años de vida. Cerca del 30% de los actos de violencia contra los animales es realizado por menores, muchas veces en grupo. El 94% son hombres y el 4% menores de 12 años, datos de la investigación del psicólogo, Alberto Barbierien, para un medio español. Se trata a menudo de personas que comprenden sus lí- mites sociales, intelectuales o culturales. En la persecución de la criatura más débil, sin embargo, por un momento se sienten más potentes, o, mejor dicho, menos impotentes.