Derroche cómplice

Vie, 15/07/2022 - 13:41
Autor:

Omar A. Joseph /Relacionista Público

 

Como niño mimado se comporta la administración del Estado (Gobierno) cada vez que algún sector de la población reclama pretensión, la salida: “mesa de diálogos” -costosas por no dejar de mencionarlo, costo que no se conoce- para discutir el porvenir del sector en cuestión, superada la mesa. Acto seguido -como a niño mimado- ¡SUBSIDIO! Se aplacan los ánimos, los voceros del gobierno gritan a los cuatro vientos “hemos llegado a un acuerdo” que nos costará a todo el país, cuantos millones sean posible, sin registros y control previo o posterior. ¡Viva Panamá! Es esa actitud, que parece darles todos los réditos posibles a los que administran la cosa pública. Es lo que saben hacer en cada brote por descontento; empeñando en cada acción las arcas del país y su estabilidad económica, endeudándonos hasta que los nietos de nuestros nietos tengan que pagar el “derroche cómplice” de este y los anteriores gobiernos.

Con la figura del ¡SUB-CIDIO (subsidio)! La planificación es cada vez menos visible, estancándonos en la desesperanza, porque no se ve un proyecto construido desde la ciencia de la administración, los conformistas y los bien queda, los amantes de los halagos esos: “manzanillos dignos” que ocupan los cargos sin que parezca que están allí más que por el beneficio del puesto que, por hacer, el para qué fue creado desde el espíritu de este. “llámese ministro de Economía o director de Planificación” -por señalar alguno- ¿Qué se planifica? Tan cerca se ve otra improvisación que le ponen “MOTES” concatenados, este último (MedicSOL) plan de medicamentos solidarios.

En conferencia como quien anuncia un gran evento: Diez milloncitos para iniciar. ¿no se puede hacer compra por urgencias? Quiero decir algo así como con la pandemia que se ha comprado a todo placer, sin licitar, saltándose toda regla con adjudicaciones “sospechosas” etc. ¿no podemos, entendiendo eso, comprar directamente al productor? Repito. Casos a todas luces ¡URGENTE! Cierto, eso no porque no ayudamos a nuestros amigos empresarios y eso está en contra de la ley de la CSS y no podemos legislar para los cientos de miles de panameños y perjudicar el negocio de cuatro familias. Derrochando con la complicidad de todos, “lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena”, M. Gandhi. El mirar en otra dirección y la atomización del pueblo permite que los pocos -los mismos- sigan haciendo eso: ¡lo mismo.