Humo causado por la quema de llantas.
Luis Oldemar Guerra /Periodista *Foto: Ian M. Arcia L.
El rector de la Universidad de Panamá, doctor Eduardo Flores Castro, mediante una comunicación digital, en contexto con las protestas, hizo referencia al comunicado emitido por el Centro de Investigación e Información de Medicamentos y Tóxicos (Ciimet) de la Facultad de Medicina.
El comunicado alude a los daños a la salud y al ambiente, que produce el humo tóxico generado por la quema de llantas.
Flores Castro aclaró que el llamado formulado a la ciudadanía, no pretende quitar legitimidad a las manifestaciones.
No obstante, argumentó que se trata de la responsabilidad de la UP.
El comunicado señala que la quema de llantas además de producir humo tóxico, genera contaminantes extremadamente nocivos para la salud.
Explica que las llantas están hechas de caucho, un material que proviene del petróleo, es decir, un hidrocarburo compuesto de diversas sustancias químicas orgánicas.
Destaca que el humo presenta dos componentes: las partículas grandes que producen irritación en la piel, ojos y nariz y las más peligrosas, las partículas microscópicas (sustancias químicas) que ingresan a los pulmones, se integran en el torrente sanguíneo y causan modificaciones genéticas, lo que predispone al cáncer. Se trata de material particulado que genera contaminación y afecta la calidad del aire.
Señala que las sustancias químicas son las que causan mayor daño. El arsénico, níquel, zinc, cadmio, mercurio y cromo se encuentran en el humo de las llantas quemadas.
Las dioxinas y furanos son compuestos altamente tóxicos y responsables de alteraciones endocrinas y cánceres.
Las mascarillas solo protegen de las partículas grandes, más no de las sustancias químicas.
Exponerse a estos gases puede producir dos tipos de daños: agudos, que se presentan durante la emisión de la humareda tóxica proveniente de la combustión de los materiales; y crónicos, que muestran síntomas después de meses, años y hasta décadas. Las personas con problemas coronarios, de hipertensión arterial y que han tenido infartos pueden presentar mayores consecuencias. Personas con diagnósticos de complicaciones respiratorias, niños, adultos mayores y mujeres embarazadas son altamente susceptibles.
El comunicado también advierte que los químicos y metales, al mezclarse con el agua, son depositados en el suelo y lo vuelve ácido, cambiando así su estructura. Además, pueden llegar disueltos en el agua que posteriormente se usa para consumo humano.