Una delicia de la gastronomía popular panameña: El “raspado”

Vie, 05/08/2022 - 22:58
Autor:

Vielka Franceschi / Periodista

 

¿Quién no ha probado un delicioso y refrescante raspa´o? Quizás muy pocos. Lo cierto es que los raspados han conquistado el paladar de chicos y grandes. A pesar de que no se sabe con exactitud su origen la gente los degusta, sobre todo, a la hora del almuerzo y cuando hay días de intenso calor. Los raspados son generalmente comercializados por vendedores ambulantes, los cuales llevan un bloque de hielo y las esencias con la que saborizan los raspados (uva, limón, piña, maracuyá o fresa) en un carrito. Al hielo troceado o rallado se le añade un jarabe (sirope) y leche condensada. Se coloca un carrizo o pajilla y quedó listo para su consumo. Y son conocidos en todo el mundo. En Colombia y Venezuela se les conoce como “hielo raspado” o “raspado de hielo”.

En Perú, “raspadilla”; en Haití, “fresco” y en El Salvador, “minutas”. Pero, no importa cómo se les llame, y por ser el hielo su ingrediente principal, son los favoritos en países de clima cálido como el nuestro. En Costa Rica, además del sirope (siendo el de Kola el má s popular) y la leche condensada, se le añade también leche en polvo. En otras zonas del paísreciben el nombre de copos. En Puntarenas es popular la variante denominada Churchil porque se le agrega helado. Lo cierto es que los raspa´os, además de que aportan dulzura y frescor, se pueden encontrar en una infinidad de lugares. No es extraño verlos fuera de las escuelas, en los parques, en las plazas o en sitios muy concurridos, e incluso y, por qué no? en bodas y en eventos especiales, dando un toque distintivo y autóctono al festejo.

Melissa Gurdián, de 27 años de edad, ama los raspados. Señala que cada vez que escucha la corneta del carrito no puede resistirse. “Me encanta comerlo porque es refrescante. En tiempos de escuela era lo primero que uno veía al salir del plantel. Y, también era un momento para reencontrarse con los amigos”. “Mi favorito es el de fresa o “rojo” y que sea doble y con malteada, y claro, añadir un extra de leche condensada. Cuando empecé a consumirlos solo valían 10 centavos. Ahora los sencillos cuestan un dólar y los más caros pueden llegar a B/2.75, dependiendo del sabor”, asegura sonriente esta asidua compradora. Con el paso de los años ha habido grandes cambios con los raspados. Antiguamente, se servían en conos de papel.

Ahora se brindan en vasos desechables. Antes a los raspados solo se le incorporaba leche condensada. Hoy los más osados añaden miel de caña o malteada, elevando así el sabor del raspado y el costo. En la actualidad, los carritos llaman la atención por sus diseños y colores. Otros por los lujos de detalles y la decoración alusiva a las frutas que dan el sabor a sus productos. Hay quienes agregan techo y radio. También, son embellecidos con obras de artistas panameños, como, por ejemplo, Rolando De Sedas. Inicialmente los carritos eran manejados por hombres, ahora se observa, aunque en menor cantidad, a mujeres que se dedican a este negocio.

Es un trabajo noble, aseguran y que tiene sus altas y bajas; sin embargo, lo hacen porque les gusta. Pero, sea como sea los raspa´os son parte de la cultura panameña. Y de verdad que da gusto ver los hermosos carritos, recorriendo las calles con sus cornetas, dando un aspecto fresco a la ciudad y a la vez anunciando que han llegado para aliviar la sed de los consumidores.