Eliecer Urriola /Estudiante de Historia
“Colón era una ciudad destruida periódicamente por voraces incendios. ¿Por qué? Porque era una ciudad compacta de edificios de madera” Eusebio A. Morales, mayo 8 de 1919, en Colón: su pasado y su porvenir. Si bien es cierto, gran parte de los locales y establecimientos en las ciudades de Panamá y Colón estaban en su mayoría elaborados de un material inflamable como la madera.
Es por ello que terminándose el Siglo XIX a comienzos del XX, los incendios se volvieron frecuentes en estas dos ciudades. Para mayo 23 de 1903, a eso de las tres y media de la madrugada, la ciudad de Panamá fue perturbada por el silbato de la policía en donde se alertaba el inicio de un incendio. Localizado cerca del mercado frente al muelle de los señores Espinosa y Duque. Se declaró que los depósitos en donde habían comenzado las llamas a arder eran de los señores Salgueiro y Álvarez, al lado de la tienda de Manuel Pides, El Portugués, conocido como el Muellecito. El diario El Duende menciona que solo tardaron cinco minutos en llegar a la escena y ya las voraces llamas habían recorrido como 20 o 30 metros, y de inmediato el pánico corría por los habitantes, sin embargo, aprovecharon para congregarse en aquella hoguera.
Aquel incendio se dilató alrededor de cuatro horas en donde se consumió la Capitanía del puerto, los establecimientos de comercio, una parte del muelle del mercado y varias ventas de barrotes pertenecientes a los chinos. “Momentos hubo en que se temió que toda aquella parte de la población se incendiara, porque casi todos los edificios eran de madera y porque el agua estaba muy escasa” (sic) El nuevo tiempo, julio 9 de 1903, Año II-Número 340. Quizás, la organización del Cuerpo de Bomberos tenga parte de responsabilidad, pero el diario El Duende describe que la apatía por una reorganización es la inutilidad del pueblo que estaba acostumbrado a mirar con indiferencia el tema de una entidad que socorriera tales emergencias como un incendio.
Las pérdidas en su totalidad fueron monetarias, no obstante, uno de los motivos por los que las llamas se apoderan de los edificios es por el material en que están construidos e incluso se le agrega una chispa a los establecimientos de pólvora y dinamita que han marcado los desastres incendiarios. Con este suceso, el Istmo enfrentará la vida republicana con un déficit estructural y económico, aunado a ello las pérdidas se podían contar entre trecientos mil pesos, destacando que una tercera parte era respaldada por el seguro.
He dedicado el escrito a mencionar el incendio del Muellecito y su infortunio, pero la realidad que enfrentaban las viviendas de la mayoría de la población es preocupante, en particular en la ciudad de Colón. Un viajero español detalla las casas de alojamientos y hospedajes para 1907. “Los edificios, casi todos de madera, y de dos, o a lo más de tres pisos, nada de particular ofrecen” J. Mateos.