Vanessa Calviño
Artículo académico del doctorado en Ciencias de la Comunicación Social de la asignatura Industrias Culturales, impartida por el Dr. Bladimir Cedeño Vega / Facultad de Comunicación Social de la Universidad de Panamá.
Resumen
En el siguiente ensayo se desarrolla el tema sobre la Desinformación en las Redes Sociales y el Periodismo. El objetivo es el de identificar las causas e impacto que generan esta problemática a través de redes sociales y que se ha hecho más frecuente en la actualidad. Para analizar el tema se ha llevado a cabo una revisión exhaustiva de la bibliografía publicada durante los últimos 10 años. En el desarrollo se conceptualizan los tipos de desinformación, tales como el contenido engañoso, fabricado y el impostor; se identificar las formas y/o tácticas usadas para desinformar. Se identifica como las tecnologías de la información abrieron nuevos canales de comunicación, en muchos casos, ayudando a la consolidación de medios tradicionales y se reportaron nuevas dimensiones en el área comunicacional. Se concluye sobre la importancia de evaluar, si un contenido se debe compartir o no es importante. La mayoría de las veces damos compartir sin siquiera verificar contenidos o detenernos a pensar por un instante si vale o no la pena. Es parte de nuestra responsabilidad la comprobación de los hechos, la desinformación sí que puede ser peligrosa y se propaga rápidamente.
Introducción
Según Verificat Escola (2021), la desinformación es la información o contenido deliberadamente falso y diseñado para causar daño. Está motivada por tres factores que pueden ser: ganar dinero, tener influencia política o causar problemas a otros.
La desinformación crecerá de forma significativa, en este sentido, la consultora Garner indica que en el año 2022 el consumo de información falsa fue, incluso, mayor que la información veraz (Panetta, 2017). Un artículo anónimo que reposa en la página institucional del gobierno de Estado de los Estados Unidos, se refiere a la desinformación como una de las más importantes armas que pueden utilizar los adversarios del país, quienes no duraran en fomentar ecosistemas de desinformación propagada (United States Government, S. F)
El aumento de la preocupación en torno a la desinformación y su diseminación a través de redes sociales se ha hecho más frecuente en los últimos años, según Joseph Biden, Presidente de los Estados Unidos. En unas declaraciones resalta la importancia de que cada persona sea consciente de la situación y tome una acción en contra de esta problemática. “Hay verdad y hay mentiras, mentiras dichas para obtener poder y beneficio. Y cada uno de nosotros tiene un deber y una responsabilidad como ciudadanos, como estadounidenses, y especialmente como líderes, líderes que han prometido honrar nuestra Constitución y proteger nuestra nación, defender la verdad y derrotar las mentiras” (United States Government, S. F)
Identificar las formas y/o tácticas usadas para desinformar forma parte nuestra labor dentro del mundo de la comunicación. Sin embargo es importante señalar las clasificaciones que existen dentro del campo de la desinformación y que muchas veces incluso utilizan recursos gráficos para apalancar sus mentiras. La manipulación de la verdad, que también se considera desinformación pero que va orientada a que la gente no se entere de algo o que crea que una mentira es verdad y que usa a los medios de comunicación y redes sociales para presentar esta manipulación de un contenido como si fuera veraz (Gardey, 2020).
En nuestro país se hace evidente la falta de estudios científicos que ayuden a entender las formas habituales de desinformación, como es el caso de los memes, que son imágenes de alto impacto de visualización muy utilizadas en nuestros medios locales, lo que podría estar favoreciendo la cadena de la desinformación viral. Tampoco se han hecho los esfuerzos por valorar las fuentes y entrar en un proceso de alfabetización digital que le permita al consumidor entender motivaciones, canales y tácticas de desinformación.
Desarrollo
Para analizar el estado actual de la desinformación en la comunicación social; principalmente en el periodismo, sobre todo aquella información que se divulga por las redes sociales y que es ampliamente consumida por los cibernautas; hemos llevado a cabo una revisión exhaustiva de la bibliografía publicada en revistas especializadas en el tema durante los últimos 10 años.
Es importante conceptualizar los tipos de desinformación que en la actualidad se han identificado, desde los tradicionales, hasta los más novedosos que se apalancan sobre las tecnologías aplicadas a la información, resultando ser muy utilizadas en nuestros tiempos, tales como la sátira o la parodia, que han sido sorprendentemente utilizada para desinformar, en especial en un caso de estudio, de Khabaristan Times, dónde se desconocía el origen satírico del medio y que fue decodificado de forma errónea. La conexión falsa suele ser una táctica desinformativa, cuando se titula de una forma y el contenido no corresponde al encabezado (Rodríguez, 2016).
El contenido engañoso, es aquel que se desarrolla al seleccionar de manera maliciosa contenido específico, que parezca algo que no es, incluso al recortar gráficos o fotografías a conveniencia o seleccionar parte de citas que pierden el sentido cuando son cortadas. El contexto falso, es cuando un contenido es sacado del tiempo y el espacio original para generar confusión (Rodríguez, 2016).
El contenido impostor, es el atribuirle a personas u organizaciones contenidas de los cuales no tienen autoría. Podemos hablar también del contenido manipulado, que es genuino muchas veces, pero que se amaña a través de una narrativa que insinúa lo que no es. Existe también el contenido fabricado, que es aquel que se produce deliberadamente y que mezcla contenidos ciertos con contenidos falsos o todo falso con un objetivo muy claro, valiéndose de fuentes o medios que lo hagan ver como si fuese una verdad (Rodríguez, 2016).
Según Carlini (2018), las tecnologías de la información abrieron nuevos canales de comunicación, en muchos casos, también se ayudó a la consolidación de medios tradicionales y se reportaron nuevas dimensiones en el área comunicacional. Esto trajo consigo, que se hicieran ajustes en las estrategias de comunicación, así como también el redireccionamiento de los presupuestos de pauta. Otro hecho relevante dentro de los procesos de comunicación, es la inmediatez, lo que nos obliga a ser más oportunos en el proceso de comunicación; y por otra parte, la retroalimentación, que nos da luces acerca de la efectividad de aquello que hemos querido comunicar (Urgiles et al, 2022).
Existe una diferencia entre los medios tradicionales y las redes sociales. Esto en términos del destinatario de la información, siendo en los medios tradicionales, el espectador un ente pasivo, donde impera la inercia y la indiferencia. Sin embargo, el espectador de las redes sociales es más un actor, un personaje activo dentro de la narrativa, incluso según el autor, llega a convertirse en una experiencia cultural, donde se exige y se manifiestan posiciones claras, se apoya de estructuras virtuales, y se vierte en ellas sus ideas, conceptos e ideologías (Urgiles et al, 2022).
En un estudio sobre desinformación en Venezuela, sus investigadores comparten varios casos puntuales que incluso fueron materia de viralización. “Un presunto parto de 11 hijos en la India" se extiende por internet titulaba el ABC, en febrero de 2012, una noticia que dudaba de la veracidad de esa información que se había viralizado en múltiples portales informativos digitales, pero de la que no había forma de verificar su veracidad. Cierto o falso el tema comprobaba ser atractivo y capaz de viralizar a las audiencias (Fernández, 2020).
Para el año 2018, diversos portales venezolanos e internacionales, hacían eco de otro acontecimiento similar, esta vez solo a nivel de embarazo. Un tuit había llevado la atención al sur del país, en el Estado de Bolívar: “El movimiento Hogares de la Patria Eulalia Buroz está en celebración por tener a la lideresa Silvia Guerra con un embarazo múltiple de 11 bebés. ¡2.º. Caso en el mundo! 1.º en Latinoamérica!”, escribió Jiménez. Después que el hecho se hizo viral la sociedad de médicos confirmó que se trataba de un engaño y que en realidad era una pseudociesis, es decir un embarazo imaginario (Fernández, 2020).
Resultados
Las consecuencias de la desinformación han escalado a niveles de afectar la paz, la tranquilidad, la seguridad y la salud de los seres humanos, en el caso de la movilidad humana, ha sido ampliamente comprobado que desinformar afecta las decisiones de la población en general y los migrantes no escapan de esta situación.
Un factor recurrente dentro de este fenómeno fue el desconocimiento de recibir a través de vía telefónica celular la información carente de verdad cuyo objetivo de lucrar a costa de la desinformación.
El humor o la sátira han sido identificados como parte de los métodos para confundir a la población sobre un tema específico. Es importante destacar, que resulta valioso analizar los contenidos de desinformación desde el punto de vista de la intención que existe detrás de ella, es decir, la motivación.
Hay ocasiones en que la desinformación se genera producto de una inexactitud o error humano, que luego, al hacerse viral se constituye en una amenaza ante una determinada situación o en contra de la imagen de una empresa o institución. Po otra parte, existen quienes de manera planificada y programática utilizan este recurso para afectar a personas, movimientos sociales o empresas y emplean distintas tácticas para ello.
Conclusiones
Conocer lo que podemos hacer para combatir la desinformación puede verse desde dos ejes de acción: como generador de contenido, o como mero consumidor de información.
Como usuarios de las redes sociales debemos cumplir con ciertos hábitos a la hora de interactuar en las plataformas sociales: ser conscientes del riesgo que esto implica, formar parte de las distintas comunidades sociales nos expone y expone a nuestras familias, y esta exposición es utilizada de una manera sagaz por algunos que desean impulsar sus agendas y se valen de la manipulación para lograrlo.
La creación de un movimiento de “cazadesinformación” puede resultar interesante para el combate frontal a los desinformadores y sus productos. Esta sería una red que a través de etiquetas visibilice que dicho contenido no cumple con los parámetros que tiene una información veraz.
Reflexionar sobre casos puntuales de desinformación nos puede ayudar a mejorar las prácticas a la hora de generar, compartir o consumir contenidos en redes sociales, medios tradicionales y el internet, en general.
Como generadores de contenidos, tenemos el deber de mantener actualizadas nuestras cuentas o sitios web. Publicar información de carácter oficial de manera oportuna para no dar espacios a la desinformación. Otra forma de combatir la desinformación es a través del monitoreo constante, tener presencia en la mayor de cantidad de espacios virtuales posibles y sostenibles. Y finalmente, promover el intercambio de ideas en las plataformas sociales donde tengamos presencia a fin de interactuar y recibir “feedback”.
Impulsar la carrera profesional de “factchecker” y dar a conocer su importancia en el entorno organizacional puede resultar una buena respuesta a esta problemática. Se debe promover una legislación dirigida a aquellos que con dolo o maldad difundan, publiquen o fabriquen información que atente contra la reputación de una empresa o una persona y que nos permita además esbozar parámetros para determinar las afectaciones económicas o de otra índole.
Referencias Bibliográficas
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