Ivania Yañez/Periodista
El mobbing o acoso laboral fue desarrollado en los años 80 como concepto, primeramente, por el psicólogo alemán Heinz Leymann, quien lo definió como “un período de tiempo de intentos y acciones hostiles emitidos por una o varias personas”.
El enunciado mobbing emana del vocablo del inglés mob que significa acosar, asediar, esta forma de conducta es utilizada tanto en el reino animal como por los seres humanos.
La diferencia de esta técnica entre los seres vivos que habitamos esta Tierra es que los animales lo hacen en forma de defensa de depredadores y frente a enemigos que hacen peligrar su existencia y forma de vida.
En cambio, los seres humanos, que nos preciamos de tener raciocinio, sentimientos y emociones, utilizamos este comportamiento para emplearlo en forma de agresiones, hostigamiento y acciones hostiles en detrimento de nuestros pares.
Se ha empleado esta forma de conducta de agresión dentro del ámbito laboral como estrategia en forma conjunta con el personal o por gestión de las jefaturas para que determinado individuo dentro del entorno sea el que se le realice estos métodos, que tienen miles de señales mayormente sutiles que conllevan a que la persona dude si se está dando la situación realmente, y admite esta porque le parece que no es grave solo una simple dinámica laboral.
Pero no nos engañemos, hay diferentes tipos de mobbing y hay clasificaciones, como la horizontal que se realiza entre compañeros, uno la ejerce y el otro la recibe.
También, existe la vertical descendente que efectúa el jefe y la vertical ascendente cuando el personal hostiga al jefe superior. Debido a toda la situación expuesta nos encontramos en los escenarios laborales ambientes llenos de trabajadores con consecuencias a nivel psíquico, con síntomas variados como ansiedad, sentimiento de amenaza, apatía, cansancio, frustración, preocupación, nerviosismo, ausentismo, por nombrar algunos de relevancia y el más temible la sensación de no poder desempeñar o concluir tareas asignadas y que no serán nunca avaladas por el superior con la importancia requerida.
Los resultados del mobbing laboral en forma individual o grupal son aterradores ya que conlleva a depresiones grupales, y daños emocionales permanentes y se refleja en detrimento de la empresa o institución en baja productividad, por lo tanto, se debe erradicar esta práctica que es una forma de violencia para todo ser humano digno que realiza una labor para ser remunerada y merece tener un ambiente seguro, sano y decoroso.