Carmen M. Guevara Cruz /Periodista *Foto: Ian M. Arcia L.

Panamá ha asistido al funeral de sus antiguas salas de cine del XX, sin embargo, hay quien resiste y sigue buscando la ilusión en los recuerdos en las imágenes proyectada en la gran pantalla.
El Cine Santa Rosa estaba ubicado en el primer alto de la parte posterior de la Iglesia de Santa Ana, una idea concebida por el sacerdote José Suárez. lugar tenía su justificado objetivo de recolectar fondos para obras benéficas.
El cine abría solo sábados y domingos y la tanda comenzaba a las 3 de la tarde. Las películas, en su mayoría, eran mexicanas y el precio de entrada era de 10 centésimos para adultos y niños.
En una entrevista realizada en febrero de 1991 a la señora Antonia Cortez, miembro de la Asociación de Damas de Santa Ana, dijo que aproximadamente en 1924 el teatro abrió sus puertas en lo que en la actualidad se conoce como el Salón Parroquial.
Según Cortez, a los niños que asistían a dar clases de catecismo se les daba un tiquete por lograr un buen comportamiento, cuando acumulaban 10 podían tener una entrada gratis.
Una información publicada por René Castillo, egresado de la Escuela de Periodismo de la UP en su tesis de grado: “Las salas de exhibición de películas en la ciudad de Panamá evolución e Historia”, detalla que en el Cine Santa Rosa ocurren 2 acontecimientos en el negocio del cine en Panamá. El primero, utilizar el nombre de una santa para un local cinematográfico y el segundo que el cine operaba en una iglesia de la ciudad capital.

Según detalles de una publicación del portal.critica.com.pa, este cine fue poco conocido, estuvo a cargo del padre Carrizo. Los domingos, después de haber participado en la misa, se proyectaban películas de vaqueros para entretenimiento de los niños.