LA LEYENDA DEL HORCÔN

Vie, 05/07/2024 - 18:59
Autor:

Luis Quintero Poveda / Abogado e investigador

La Leyenda del Horcón es una de las más populares composiciones poéticas de toda nuestra América Latina. Se dice ser creación del argentino Juan Pablo López y/o Juan Pedro López payador uruguayo (1885-1945).

En Panamá, como bien lo precisan los profesores Edwin Corro (q.d.e.p.) y José María Quidano Bustamante en la tesis T 784.4 C81 e.1, “La décima en Herrera y los Santos”, Escuela de Español, Universidad de Panamá, Facultad de Filosofía, Letras y Educación: ”….nuestros cantores campesinos las cantan bajo el título “La Leyenda del Cedrón” probablemente para ajustar así el tema…” a nuestro nativismo panameño. Resulta ser que el cedrón cuya clasificación taxonómica es ALOYSIA Triphylla en un arbusto leñoso de hojas lanceoladas alargadas, verdes brillosos de olor como a limón silvestre, con flores blancas, violetas da semilla como nueces. Estos se machacan y puestos en agua con alcohol se usan como repelentes naturales a controlar garrapatas, ácaros y alejar mosquitos jejenes. Tales prácticas equivalen a lo que Garcilaso de La Vega en su libro Comentarios Reales estudia como La Botica del Inca.

Es el caso equivalente a tinturas de frutajagua, resinas antisépticas del totumo o del aceite guayacolato del aserrín de Guayacán.

El argumento de los relatos La leyenda del Horcón es trágico, pero finalizan todos imbuidos en un gran humanismo, cuando ante la rueda con hogueras de leñas que restallan, los hombres que se guarecen del vendaval; los machistas de esas pampas sureñas en aquel entonces, gente nómade, viviendo a rescoldo de las Leyes del Honor del medioevo transterrado acá al nuevo mundo, escuchan ese impactante relato sea del gaucho, del Yagunzo del vaquero allí rey de esas extensas regiones sin ley, todos a ver cómo viven sea en el Sertäo o la Caatinga. Gente ruda de monte.

Así, apenas con pequeñas variantes en nuestro país profundo desde Pesé, Francisco Ramos Mirones canta una extensa unión de décimas en línea terminando todas en el mismo estribillo…. En la Hacienda el Limón.

La escena de las diversas leyendas del Horcón/Cedrón/Limón son, de noche, campo, hoguera impresionista al claroscuro de tormentas rayos, lluvias, reunión de peones, abrazados a guitarras, relatando sus vivencias, así cuenta el personaje actor su amor, pasión por la hija del hacendado, capataz, y luego de vivir ejemplar tranquilo, se convierte en criminal. Así vive, padece en silencio su culpa telúrica de haber sido traicionado. Ante todos los presentes, el Payador confiesa al niño que le pide perdone la memoria de la difunta y el asombroso desenlace es que El Payador le confiesa que el caso es real, que es él mismo, y que el niño es su propio hijo. El padre le pide perdón y el hijo abrazándole le da el perdón.

Todo Panamá ha escuchado por varias generaciones a través de las ondas hercianas de radioemisoras la voz del famosísimo Indio Duarte (Antonio Comas) declamando La Leyenda del Horcón, Agua Tata, Guapos, El Brindis del Bohemio, El Beso, Para mi todas son madres.

Las herramientas de tal cultura de masas, se han difundido, recreado, conservado en los discos de material acetato, en ejemplares de 78, 45 y LP de 33 revoluciones por minuto ante la consola. Han sido el credo de amigos reunidos, de celebraciones, fiestas, son la armonía de la vida de los tranquilos pueblos de nuestras provincias. Desde el río Bravo a la Patagonia somos así un solo pueblo, disfrutando, esto que el activista Waldo Frank, en sus mensajes a América, estudió como La Era del Acetato. Así también, la raíz de lo que hoy llaman La Salsa, el Merengue, El Changui, El Changon y otras expresiones de gran estética popular.