José Alexis Patiño/Administrativo de la UP
Reza el adagio que “solo se tira piedras a los árboles que dan fruto“. Y es que la primera casa de estudios superiores, está siendo blanco de cuestionamientos por diferentes sectores como consecuencia de los reproches que desde el Ejecutivo se han vertido en contra de la Universidad Autónoma de Chiriquí (Unachi) por los supuestos manejos irregulares que se han dado en esa institución.
Aun cuando la Unachi es «hija» de la Universidad de Panamá, no son la misma ni se manejan bajo los mismos parámetros, tanto para el nombramiento de profesores y de administrativos, como en los temas de investigación, administración y extensión. Sin contar que la UP maneja una matrícula de un poquito menos de 100 mil estudiantes en más de 10 centros regionales, extensiones y los anexos en las comarcas indígenas de todo el país. En otras palabras, hay una cobertura nacional en materia de educación superior liderada por la U.P.
Desde que asumiera el rector Eduardo Flores la administración en 2016, las cosas han cambiado sin lugar a dudas de manera radical en los aspectos antes mencionados, incluyendo parte de la infraestructura que algunas datan de más de 50 años como son las facultades de Medicina, Economía, Ciencias Naturales, Humanidades, las cuales muestran ya ciertos deterioros producto de lo antiguo de esas instalaciones, además de haberse quedado pequeñas ante la demanda de matrícula cada vez más creciente. Sin embargo, y pese a lo limitado de los presupuestos que se le asignan cada año, la administración ha hecho ingentes esfuerzos como lo del Campus del nuevo Centro Regional de San Miguelito que está por iniciar en este segundo semestre académico, las obras del Centro Regional de Colón que por falta de decisión de la Contraloría no ha refrendado los contratos para continuar las obras.
También, la administración del doctor Flores se ha preocupado por la Facultad de Medicina cuyas nuevas instalaciones estarán ubicadas en la Ciudad de la Salud van en avance, de la misma manera se está trabajando ya en la remodelación de las instalaciones de la Facultad de Ciencias Naturales, Exactas y Tecnología, y también en la búsqueda de los fondos para la Facultad de Enfermería.
En tanto todo esto ocurre y pese a las dificultades económicas, la Universidad de Panamá continúa incansable en su propósito de darle al país los profesionales idóneos para el desarrollo que esta demanda en las diferentes áreas del conocimiento.