Carmen Guevara C./Texto y fotos

“El padrino reúne todo de una obra de arte, el reparto de autores quienes se entregaron en cuerpo y alma a la actuación. Me gusta por el manejo escenográfico, el dramatismo, administración de luces y toda la vivencia de la cultura italiana”, comenta el cinéfilo José González, docente de Artes visuales, de la Facultad de Bellas Artes.
González relata las crónicas de la familia liderada por Vito Corleone (Brando). Se enfoca en el personaje de Michael Corleone (Pacino), y su transformación de un reacio joven ajeno a los asuntos familiares, a un implacable jefe de la mafia ítalo-estadounidense.
Recuerdo que a los 9 años visité por primera vez un cine en Santa Ana. Se trata del entonces Teatro Variedades. Me gustaba, antes de iniciar la película mirar los documentales de la Deutsche Welle.

En contexto con lo que exterioriza González, vale recordar que El Padrino es una película clásica, dirigida por Francis Ford Coppola, estrenada en 1972. Está basada en la novela de Mario Puzo. Narra la historia de la familia mafiosa Corleone, centrada en el patriarca Vito Corleone. La interpretación del personaje la hizo Marlon Brando, y su hijo Michael, interpretado por Al Pacino.
Explora temas de poder, lealtad y la lucha por el control en el mundo del crimen organizado. Es conocida por su narrativa profunda, actuaciones memorables y su influencia en el cine.
La información de es.wikipedia.org/wiki/El_padrino destaca que la proyección fue producida por Albert S. Ruddy, de la compañía productora Paramount Pictures.
Está basada en la novela homónima (a su vez se cimienta en la historia de la familia real de los Mortillaro de Sicilia, Italia) de Mario Puzo, quien adaptó el guion junto a Coppola y Robert Towne.