Oro, plata y bronce para Panamá

Vie, 23/05/2025 - 16:49
Autor:

Dr. Jose Manuel Fajardo S. /Profesor Visitante UP CRUC

 

Se espera que unos 3 mil 500 atletas se reúnan para los IX Juegos Deportivos Universitarios Centroamericanos (JUDUCA) Honduras 2025. Esto ocurrirá en julio en la Ciudad Universitaria, sede de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH). La Universidad de Panamá participará con una delegación conformada por atletas de las distintas provincias que han realizado un proceso eliminatorio previo. En relación con esto comparto algunas consideraciones.

A diferencia de los países que tienen una gran tradición atlética y que invierten fuertes sumas de dinero en sus representantes para sostener niveles de competitividad sobresalientes, los países con presupuestos limitados estimulan muy básicamente las disciplinas atléticas de alto rango. En este sentido es relevante que Panamá tenga en su historial tres medallistas a nivel olímpico (Lloyd LaBeach, dos medallas de bronce en Londres 1948; Irving Saladino, oro en Pekín 2008; y Atheyna Bylon, plata en París 2024).

El mérito es doble para esta última, ya que, por ser mujer, seguramente ha debido sortear los hándicaps del machismo y el patriarcalismo imperantes en América Latina.

Por los motivos anteriores sería una iniciativa sumamente pertinente que atletas como Saladino o Bylon (Lloyd LaBeach murió en 1999), o con experiencia olímpica, ejemplares en cuanto a tenacidad y perseverancia, pudiesen tener un contacto directo en sus lugares de origen con las delegaciones de atletas universitarios panameños que irán a Honduras.

Estos deportistas podrían compartir valiosos consejos a partir de su experiencia y animar a dichos participantes para dar lo mejor de sí en esta justa atlética de Centroamérica, Panamá y el Caribe (República Dominicana y Cuba).

Me permito insistir en la idea de que esto se pudiese realizar en las provincias propias de cada grupo de atletas universitarios, pues sería una expresión de cercanía y aproximación a las personas de la periferia del país que muchas veces quedan invisibilizadas desde la ciudad capital.

En resumen, la idea clave es aprovechar la heroicidad particular de atletas destacados, para ser gestionada como un modelo de valores y ser cultivada educativamente de cara a las nuevas generaciones de la nación, particularmente entre quienes sienten la vocación deportiva.

Piénsese en las ricas consecuencias que vendrían para Panamá cuando gracias al testimonio y presencia viva de atletas de este nivel en sus localidades, la niñez y juventud local sueñen con su mejor posibilidad humana y emulando el ejemplo de sus paisanos, procuren destacar en lo noble y bueno, antes de caer en las facilidades del “juega-vivo” o el “que-hay-pa´-mí”. Ello redundaría en el mejor oro, plata y bronce para el futuro panameño, es decir, en brindar ideales positivos al grupo social donde reside la mayor esperanza: las niñas y los niños, las y los jóvenes del istmo.