Dr. Rolando Murgas Torraza
Carmen Guevara/Periodista *Imagen : Captura de pantalla del evento virtual
Con la conferencia magistral “Procesos constituyentes y refundacionales, el caso chileno y el panameño en el contexto Latinoamericano”, inició la Escuela Internacional de Verano 2022 de la Universidad de Panamá, a través de una plataforma virtual.
Participaron como expositores invitados los doctores Manuel Antonio Garretón, catedrático de Sociología de la Universidad de Chile y, por la Universidad de Panamá, Rolando Murgas Torraza, profesor emérito de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas.
Garretón se refirió a los procesos de movimientos sociales que ocurrieron en contexto con la reforma constitucional de Chile. La conversación empezó con comentarios del sociólogo, quien apuntó que la pandemia de la Covid-19 sirve como un segundo marco político, junto con fuerzas sociales y económicas que impulsaron la demanda por la reforma constitucional.
Enfatizó que ya hay un «cambio de conciencia» en Chile que facilita esta reforma, sin embargo, es necesario hacer esfuerzos para aislar perspectivas extremistas, crear espacios al diálogo para construir una visión común, defender derechos humanos y así asegurar el éxito del proceso.
Presentó tres consideraciones que se tomaron en cuenta para llevar estas reformas constitucionales: El papel que deben jugar los derechos humanos y la ley internacional en la reforma; la evolución de las consideraciones de derechos humanos que distinguen de los presentes en la década de 1980 (época de dictadura militar Augusto Pinochet) y, el hecho de que Chile nunca ha aceptado la idea de control de convencionalidad. Garretón afirmó que el proceso chileno debió llegar a un consenso inclusivo para asegurar la longevidad de la nueva constitución. Agregó que este período de reforma ofreció la oportunidad de adoptar un nuevo enfoque para incorporar los marcos internacionales de derechos humanos en la nueva Constitución.
El proceso chileno tuvo la participación de la sociedad. El estallido en las calles de Chile fue la máxima expresión social no dirigida, un diseño nuevo de convicción mixta de unir a dos voluntades, Gobierno y ciudadanos.
El doctor Murgas Torraza se refirió a la crisis social de Panamá, que no ha podido resolver el Gobierno. En ese sentido, mencionó a la administración de justicia, la inseguridad, el narcotráfico, el ajuste de cuentas, el sicariato, las mafias y la corrupción, que han contribuido con los problemas que tiene la sociedad panameña.
Aseguró que Panamá está capturado por un sistema de corrupción y clientelismo. gobiernos extranjeros ejercen influencia en el poder público, incluyendo la manipulación del sistema judicial. “La gente está desmotivada, no cree en la Constitución, porque es excluyente, solo se aplica la ley a las clases populares ni creen en la clase política (alta incidencia de casos de corrupción arropa a los políticos). “Debemos rediseñar el Estado: no funciona la Asamblea Nacional y el exceso de presidencialismo, hay que debatir sobre esos temas”.
El jurista subrayó que las normas no funcionan en el país, como el “amparo de garantías” (el poder sobre el que se sustenta la organización política de una sociedad es el resultado de una decisión colectiva de hombres y mujeres, que como acto de plena libertad dan nacimiento a una entidad, Estado).
Murgas finalizó diciendo que hay que caminar hacia una constituyente como se hizo en Colombia y Chile.
El evento virtual finalizó con preguntas de la audiencia referentes al proceso de reforma constitucional y la capacidad de un Estado aún en desarrollo para cumplir las promesas.