Carmen M. Guevara Cruz /Periodista
La ciencia y la igualdad de género son vitales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). En las últimas décadas, la comunidad internacional ha hecho un esfuerzo para inspirar y promover la participación de las mujeres y las niñas en la ciencia. Sin embargo, las mujeres siguen encontrando obstáculos para desenvolverse en ese campo. La Asamblea General declaró el 11 de febrero Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia, en reconocimiento al papel clave que desempeñan las mujeres en la comunidad científica y tecnología. En Panamá, cada día se ve más la participación de las mujeres en carreras que antes solo eran incursionadas por los hombres. El “Diagnóstico de Género sobre la Participación de las Mujeres en la Ciencia en Panamá” recoge los resultados de una investigación realizada entre mayo y diciembre del 2018 sobre su participación en la sociedad del conocimiento.
La investigación fue impulsada por la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt). En el país, se realizan, aproximadamente, más de 500 investigaciones. El treinta y dos por ciento de los estudios son financiados por Senacyt y liderados por mujeres científicas. La investigación incluye preguntas que miden la participación de las mujeres en la ciencia en relación con los hombres. La investigadora Sandra López explica “que hay muchos factores. Uno está en el machismo y los mismos frenos que las mujeres tienen en lo personal y familiar”.
En el contexto nacional, se cuenta con un avance en normativas que, alineadas con los acuerdos internacionales y una relativa voluntad política, permiten establecer un buen marco para la elaboración de políticas públicas concretas, basadas en la equidad y dirigidas a la igualdad de género. Conclusiones generales del informe de Senacyt https:// mujeresenciencia.senacyt. gob.pa/capitulo-6/ El informe destaca que, si bien las mujeres son mayoría frente a los hombres en los niveles más bajos de la ciencia, como estudiantes, terminan siendo una minoría o inclusive desaparecen de los puestos más altos de la ciencia. No se observan cambios de tendencia en los últimos doce años, lo que muestra que sigue vigente la metáfora del “techo de cristal”. Advierte que no existe ningún tipo de medida afirmativa para la equidad entre hombres y mujeres en los espacios de toma de decisiones en la ciencia.