Amvi Mendoza Chen/docente en la Facultad de Enfermería de la Universidad de Panamá.
Se acerca el regreso a clases y se acompaña de la incertidumbre que ha generado la pandemia y la “Nueva normalidad”. Muchas madres y padres llevarán a sus hijos a las escuelas el primer día de clases con mucha ilusión y temor, y es que el Covid ha dejado secuelas no solamente físicas, sino también psicológicas. Este regreso a clases será diferente, lleno de expectativas, con una recuperación económica lenta y una inflación importante, que no va a permitir a muchos estar completamente equipados con todos sus útiles escolares y generando tensiones de último momento. Ya la migración de escuelas particulares a escuelas oficiales es un fenómeno detectado por el sistema educativo. Muchos niños que van a entrar a los colegios han estado sometidos en su casa a situaciones de estrés y violencia, han permanecido en hogares disfuncionales por dos años encerrados sin su lugar seguro que era la escuela, y estás marcadas afecciones psicológicas pueden reflejarse en la dificultad para socializar o peor aún que exista un aumento del bullying (acoso) en nuestras aulas escolares.
El llamado en este inicio de clases es a cada uno de nosotros como padres al autoexamen, el equipamiento del niño no solo es útiles y uniformes, durante el año la preparación de la lonchera y revisar las tareas sino dedicarles tiempo a nuestros hijos para saber cómo están, cómo se sienten, quiénes son sus amigos, cómo es el juego entre ellos, el apoyo y sistema de ayuda que existe en los colegios con los profesores también. Debemos preparar a nuestros hijos fortaleciendo su autoestima, dedicándole palabras gratificantes y de aliento, haciendo el ejercicio de darles la oportunidad de resolver problemas por su cuenta y que sepan que si sienten que es muy difícil siempre tendrán el apoyo, un hombro dónde llorar para dejar salir y expresar lo que les aqueja, así como buscar soluciones juntos. Reconocer que todo no es miel sobre hojuelas y que existe la posibilidad de que nuestros hijos sean agresores y nos llamen. No se haga de la vista gorda.
Acuda al llamado de maestros o profesores y tome cartas en el asunto. Si esto no obedece a problemas familiares este niño agresor puede estar siendo agredido también, investigue. Corrija, ayudémonos unos a otros, son niños, y como padres tenemos la responsabilidad de guiarlos en una educación integral recordando que la primera escuela es la casa donde se forma en valores y que el equipamiento no son solo cuadernos y uniformes .