Carlos F. González /Psicólogo Criminólogo
Dice el dicho “educa al niño y no castigarás al hombre”. Aunque es discutible, por el tema de la corrupción, no viene al caso y no nos enfocaremos en el mismo en estos momentos. Sino en las cifras proporcionadas por un estudio realizado por UNICEF-Panamá y MEDUCA, donde se presentan datos preocupantes, del número de niños y adolescentes fuera del sistema educativo y en riesgo de salirse del mismo. Dicho documento señala que el total de exclusión actual (cifra del 2019) es de 44,700 niños y adolescentes y 56,000 jóvenes de 18 a 20 años. Y un total de exclusión potencial de 192,4 mil estudiantes. Las áreas que mayor aportan a estas cifras, a un nivel más significativo son: la Comarca Gnabe Bugglé, Panamá Centro, Panamá Oeste, Bocas del Toro y Chiriquí.
No quiere decir que las demás provincias y comarcas no hacen sus respectivos aportes. De acuerdo con proyecciones realizadas, estas cifras han aumentado como resultado del impacto de la pandemia del Covid- 19. Tanto excluidos como en riesgo potencial, deben ser objeto de atención por parte de las autoridades correspondientes, de la academia y organizaciones no gubernamentales, para elaborar políticas, planes, estrategias y acciones para contrarrestar las implicaciones que van a traer este hecho social a la sociedad en general. Es lo que se denominaría prevención en base a datos, para dejar de ser reactivos en el país. La Organización Mundial de la Salud asigna para definir adolescente, de los 10 a 19 años, que corresponde con la edad de las cifras presentadas. En esta etapa de la vida, la adolescencia, y debido a los cambios biológicos que los mismos presentan, vale recordar algunas características: búsqueda de su identidad, mayor independencia de la familia, experimentación, de allí que incursionen en consumo de sustancias tóxicas, adicciones a los aparatos tecnológicos, relaciones sexuales precoces, alteraciones en sus estados emocionales, conductas pre delincuenciales o propiamente conductas delictivas entre muchas otras.
Hay que mencionar el impacto de la pandemia en el mercado laboral, que tenderá a la digitalización de este, al comercio electrónico, y el requerimiento de nuevas competencial laborales. Este señalamiento hace caer en cuenta que la población objeto de atención en este artículo no contará con las competencias requeridas y seguirá siendo excluida, ya no del sistema educativo sino del mercado laboral y de la sociedad. Urgen por tanto respuestas para esta población en particular, ya que de lo contrario tendremos a una población numéricamente significativa que se constituirá en una posible amenaza para la misma.