Profesor José Clemente Lasso, director del departamento de Sociología
Carlos Iván Caballero G. *Periodista /Foto: Ian Arcia
La pandemia, el desempleo y la informalidad son variables que generan debate. El Semanario La Universidad consultó a varios sociólogos para conocer su punto de vista.
El sociólogo y profesor Olmedo Beluche, director del Centro de Investigación de la Facultad de Humanidades, esgrime la idea de que el salario debe cubrir los costos para que el trabajador disfrute de una calidad de vida decorosa. Al mismo tiempo, expresa que es difícil, porque muchas empresas, protegidas por la pandemia, cerraron provocando que un alto porcentaje de la sociedad viva del trabajo informal.
Beluche sostiene que el Gobierno no aplica políticas de estado adecuadas para reducir el empleo informal y provocar que el mencionado sector sea insertado en la formalidad. Para el académico y también escritor, el trabajo informal reduce los beneficios familiares, situación que conduce a un desgaste físico y mental, porque las personas que viven en esa condición no pueden cumplir al máximo con las necesidades que demanda el hogar.
Invita a la sociedad a organizarse para exigir al Estado que elabore políticas públicas que ayuden a quienes menos tienen, ya que dentro de la estructura social son los más necesitados. Euclides Antonio Méndez, responsable de la base de datos del Instituto de Estudios Nacionales (Iden) recuerda que la pandemia solo agudizó el trabajo informal, porque desde el 2015, se mantuvo en constante incremento.
Arguye que en el mejor momento del auge económico la informalidad se redujo al 39%, cuando el número aún era elevado. El investigador aclara que durante el repunte financiero la informalidad ya representaba el 45% de todos los ocupados del país. Y, que al iniciar la pandemia, ante el incremento de los despidos masivos, el Gobierno permitió que las empresas emplearan personal sin firmar contrato, lo que indica que esos trabajadores continúan en el grupo informal.
Méndez señaló que los informes revelan que 677 mil 875 trabajadores están en trabajo informal, según información generada en encuestas de mercado que realiza, todos los años, la Contraloría General de La República (CGR), estos datos no incluyen los trabajadores agrícolas del país. De acuerdo con el investigador durante 2020 y 2021 se realizaron dos encuestas telefónicas que ubicaron los niveles de informalidad en 57 por ciento, el primero, y el segundo en el 52 por ciento del trabajo informal. El margen de error fue de 1 por ciento y el universo de 15,326 hogares donde se encuestaron las personas mayores de 15 años. Para acceder a esta información puede ingresar a https://inec.gob.pa/
José Clemente Lasso, director del departamento de Sociología, opta por añadir un argumento que concierne al derecho del trabajador; la exclusión que produce el trabajo informal por las barreras que levanta en cuanto al acceso a los sistemas de salud, educación y otros servicios públicos. El trabajo informal genera condiciones económicas inestables al no cumplir con las demandas que cubren las necesidades del hogar para las familias que en ocasiones terminan en violencia doméstica y desintegración.