Gregorio de Gracia/ Periodista
Entendemos por valores las cualidades positivas que posee el individuo, entre ellos tenemos el amor hacia el prójimo, el respeto, la solidaridad, la ética, la justicia, la tolerancia, la paz, la libertad y la bondad.
Los valores morales le permiten al ser humano saber o diferenciar lo bueno de lo malo, lo correcto de lo incorrecto.
Pero, la interrogante es ¿Dónde se aprenden los valores? En el seno familiar, la escuela, y los grupos sociales. Es allí donde se sientan las bases desde temprana edad, las cuales deben hacerse costumbre en nuestro vivir diario, por lo que no podemos olvidarlo.
Hoy podemos ver que los valores se han perdido en la mayoría de nuestra sociedad, ya que las personas se han olvidado de la cortesía, de darle el puesto al anciano, a la embarazada, a una persona operada o enyesada. Se hacen de la vista gorda para no darle el puesto, o inclusive, cederle el paso a alguien si está formando una fila.
Un valor muy importante es el saludo, pero hoy, en esta sociedad moderna, se ha perdido ese eslabón, esa conexión de saludar a donde quiera que una persona llegue.
El saludo es un gesto cotidiano de amistad, de aprecio, de acercamiento, de respeto y consideración, que agrada al compañero de trabajo, en la escuela, el colegio y a las personas en particular. Por consiguiente, el hecho de estar en una posición privilegiada, no significa que debemos olvidarlo. Es, además, un acto de cortesía y de educación.
En mis 25 años de estar bregando por este claustro académico, he podido experimentar que muchas personas han perdido esos valores, llámese docente, estudiante o administrativo, ya que pasan a tu lado y ni si quiera te dicen: Buenos Días. Cuando debemos saber que estamos laborando en la primera institución del país y, por consiguiente, debemos preservar ese valor.
En una ocasión iba hacia la Universidad de Panamá y se subió al bus una persona en estado etílico y dijo: “Buenos días y nadie le contestó”. Él se molestó y luego lo dijo más fuerte: BUENOS DÍAS, y en esa segunda voz, todos dijeron buenos días.
Hace unas semanas realicé una prueba en el campus central de la Universidad de Panamá y esperé a ver cuántas personas me decían “Buenos días”, pero pasaban en silencio. La semana siguiente realicé esa misma prueba en el Centro Regional Universitario de Azuero (Crua) y me senté en una banca en presencia de otras personas y quedamos sorprendidos, al ver a los docentes, estudiantes y administrativos que pasaban a nuestro lado y nos decían: BUENOSDÍAS, nuestra respuesta fue ¡Qué diferencia al campus central!
Hoy te digo, donde quieras que te encuentres “Buenos días”.