Lic: Omar A. Joseph /Relacionista Público
- ¡Alto allí, arriba las manos! -
¿Por qué, si no he hecho nada? -
Como que nada, has roto el vidrio y has entrado a la tienda y te he cogido “con las manos en la masa” y dices no haber hecho nada. -
¡NO SEÑOR! El vidrio estaba roto, entré a ver lo sucedido gritando ¿Hay alguien herido aquí? Porque el extinguidor estaba rociando, me ha cogido moviendo bultos que obstruyen mi paso, en búsqueda de algún posible atrapado, y lo primero que se le ocurre es pedirme que me detenga y suba las manos. -se justifica el ladrón .
El profesor Seguro Miranda, luego de años dictando clases en el Instituto Peatonal, decidió hacerse político por el partido (Camino Diario). La gente del barrio le creyó y se convirtió en Diputado, era de vestir modesto, vago léxico, pues su elocuencia es muy de barrio.
De profesor su pequeño Toyota Starlet, era su transporte fijo. Ya eso fue, ahora usa una camioneta full, perfumes caros y restaurantes de primer nivel, mitigan su nuevo apetito gourmet. Y eso que solo ha pasado un año en la asamblea.
¡Diputado, Diputado…! ¿Es verdad que se ha comprado usted una casa en la playa que está valuada en medio millón de dólares? -No señor! ¿Quién ha dicho eso? Yo vivo con mi gente, la gente que me eligió, trabajo todos los días desde temprano, a mi no me vengan con eso. - Pero, en el Registro Público sale a su nombre y que la ha comprado hace dos meses. - riposta el periodista- - Es que eso lo he comprado con mis ahorros de toda la vida como profesor en el Grandioso Instituto Peatonal. Eso no es más que un poco de herencia y ahorros. No tiene nada que ver como Diputado. ¡No señor! Ustedes son unos: bochinchosos y calumniadores. -sentencia Seguro Miranda- -
Sr. ministro, ¿Culminó usted sus estudios? -Mire, periodista, el que yo, quien soy un hombre de pueblo, de abajo, y que el sr. presidente Ribaldo me nombre como miembro de su gabinete, por mi sensibilidad humana, por ser popular y que mi mensaje cale en el pueblo, no amerita que yo necesite título secundario y menos universitario. Pero, comprometido con mi país, prometo que estudiaré (cualquier vaina, se decía en sus adentros) para que mi pueblo se sienta mejor representado. -Pero, eso quiere decir que no está capacitado para ser Ministro. - ¡No señor! Lo que quiere decir es que no hay que estar estudiado para ser Ministro. Para dirigir a un pueblo como el nuestro, no hay que ser capaz académicamente. -Gritaba el nuevo ministro Ferreira. ¡No señor, no son historias reales, o al menos los personajes!