¡Cantinfladas!

Mié, 29/06/2022 - 15:14
Autor:

Lic. Omar A. Joseph/ Relacionista Público

 

Cantinflas, un personaje que se comprende por los mayores de treinta años, y se comprende como humorista, pero sus films, inciden en el ideario latinoamericano por ser tendencioso socialista, a los ojos de los analistas, el resto, los muchos solo ven al sujeto mal vestido y mal hablado. Con esas líneas introductorias, hablaré de uno de sus cortos, “El Ministro y Yo”. Complicado hacer cita de la cinta, en Youtube, con el nombre, para el interesado le sería más clara la idea. Esto que sea una guía sencilla. La escena que nos invita a la reflexión ocurre en un despacho cuando nuestro personaje principal tiene algunas diferencias con un compañero por unos documentos, a lo que aparece el jefe encargado a increparlo por esa acción, hasta el punto de amenazarlo con despedirlo. Nuestro empleado público, se ofende por el desparpajo del funcionario jefe. Ahogándolo con un discurso -https://www.youtube.com/ watch?v=N7ytp-TFmmg- (véanlo) explicando el ¡BURÓ! “Tecnocrático” (literalmente «gobierno de los técnicos») más allá del discurso hasta peyorativo que le quieren dar, la idea es que quienes ocupen tal o cual cargo posean las aptitudes que el mismo requiera para mejorar de cara el público, el servicio.

Cosa que parece fácil de entender, pero el gobierno, rechaza esas obviedades, tal como lo demuestra el personaje del mencionado film. No iremos donde un soldador por que nos fracturamos el brazo, (burdo el ejemplo) pero hay ministros sin títulos, que mandan a los que, si lo tienen, pasando por ser donantes o socios, también los hubo sin academia alguna, por ser “un llorón simpático” -ojo, no es exageración- tanto sus subalternos en el Ministerio, y los otros ministros, le veían y preguntaban: ¿es necesario estudiar? (respondan ustedes, que obligan a sus hijos a estudiar y votan por el que no lo ha hecho). “lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena” M. Gandhi. La complicidad del silencio. Es permisibilidad. ¿Eres pues, cómplice?