Dra. Aracelly De León / Directora del Instituto de la Mujer de la Universidad de Panamá
Es el Objetivo de Desarrollo 5 (ODS 5), pero ¿cuál es su importancia?
Las mujeres y las niñas representamos la mitad de la población mundial y también, la mitad de su potencial. Sin embargo, la desigualdad de género persiste hoy en todo el mundo y provoca el estancamiento del progreso. A medida que las niñas entran en la adolescencia, las disparidades entre los géneros se incrementan. A nivel mundial, 15 millones de niñas menores de 18 años contraen matrimonio cada año, esto significa unas 37.000 niñas por día. Independientemente del lugar donde vivamos, la igualdad de género es un derecho humano fundamental. Promover la igualdad de género es esencial en todos los ámbitos de una sociedad sana: desde la reducción de la pobreza hasta la promoción de la salud, la educación, la protección y el bienestar de la niñez.
Sin embargo, por término medio, las mujeres siguen ganando en todo el mundo un 24% menos que los hombres en el mercado de trabajo. El 90% de los jefes de Estado y de Gobierno son hombres, al igual que el 76% de los parlamentarios. Aunque ha habido un pequeño aumento en la representación de las mujeres en la política, ONU ha calculado que se necesitan unos 197 años más, para lograr la paridad entre hombres y mujeres. Si acaso lo permite el cambio climático. En más de dos siglos de República en América Latina (AL) solo ha habido 13 mujeres presidentas. Durante más de 120 años se ha estado otorgando el Premio Nobel, pero solo el 6% ha correspondido a mujeres. Al mismo tiempo el 97% de los Nobel en Ciencias lo han obtenido los hombres. El Instituto de Educación Superior para América Latina y el Caribe-IESALC informa que en ALC solo el 18% de los rectores son mujeres. Como podemos observar, a pesar de los logros, todavía existen muchas dificultades: las leyes y las normas sociales discriminatorias continúan siendo generalizadas, las mujeres siguen estando infrarrepresentadas en todos los niveles de liderazgo político, y 1 de cada 5 mujeres y niñas de entre 15 y 49 años afirma haber sufrido violencia sexual o física a manos de una pareja íntima en un período de 12 meses.
En el caso concreto de Panamá, el país con mayor crecimiento del PIB en la región pierde alrededor del 20% de su desarrollo potencial a causa de la desigualdad entre los diferentes grupos humanos. Pero, debido a las brechas de género, es decir, a las oportunidades desiguales que tienen las mujeres en relación con los hombres, Panamá pierde casi el 50% de su desarrollo potencial para quedar en el lugar 94 en el mundo, al igual que Namibia en África. Uno de los grandes problemas que tenemos es que no existe una política pública de Salud Sexual y Reproductiva eficiente y eficaz. El embarazo precoz en Panamá es mucho mayor que el promedio de AL. Según las estadísticas cada día se embarazan unas 27 niñas en nuestro país. Casi la mitad de todos los embarazos son no deseados. La falta de métodos anticonceptivos disponibles, las epidemias y otras crisis solo agravan la situación, según informe del Fondo de Población publicado en marzo de 2022.
La importancia del ODS 5 es tal que este año con motivo del 8 de marzo UNESCO-IESALC publicó un Informe acerca de las Universidades en el mundo que revela hasta qué punto las instituciones de educación superior del mundo contribuyen o no a la igualdad de género. Esto derivó en un ranking de universidades por género. Entre las 100 mejores en el mundo según la Igualdad de Género están algunas de América Latina: La Pontificia Universidad Católica de Chile en el lugar 30. La Universidad Nacional de Córdoba, Argentina en el lugar 35. La UNAM de México en el lugar 42. La Escuela Superior Politécnica del Litoral, Ecuador en el lugar 67. La Universidad Estadual de Londrina, Brasil en el lugar 79. La Universidad Andrés Bello, de Chile en el lugar 92. La Universidad del desarrollo de Chile en el lugar 99.
La Universidad de Panamá tiene este desafío.