Entre la excelencia y la mediocridad

Vie, 09/09/2022 - 15:15
Autor:

Luis Oldemar Guerra /Periodista

Un tema que desde hace tiempo me viene haciendo ruido y el cual parece ser una realidad es cuando se habla de excelencia, ¿a qué se refieren con eso? y ¿si es que hay mediocres que por debajo de la mesa han hecho hasta lo imposible para quedar como excelentes? En muchas ocasiones se observa que hay personas que saben ser muy hábiles a la hora de resolver situaciones que se presentan, pero en su vida académica, por ejemplo, eran estudiantes regulares. Otras veces, sucede lo contrario, quienes se desempeñaron de manera sobresaliente en sus estudios, les cuesta hacer un análisis en la vida real para resolver un problema. Pero, resulta que la evidencia en muchas ocasiones demuestra que hay personas que por su naturaleza son capaces de ser proactivas y hábiles para la resolución de problemas que la vida nos presenta a diario, y en muchas ocasiones son elegidas para puestos de mando en las organizaciones, debido a ese don que poseen. Para ahondar un poco más sobre el concepto excelencia, se puede mencionar que la Real Academia de la Lengua Española (RAE) la define como: “Superior calidad o bondad que hace digno de singular aprecio y estimación algo”. A pesar de ser escueta, esta definición es aplicable también a la excelencia en la gestión de organizaciones, empresas e instituciones.

Respecto al término mediocridad, la RAE indica que es algo de calidad media, de poco mérito, tirando a malo. Según el experto en motivación y liderazgo, Daniel Colombo, existen diez rasgos que definen a las personas mediocres, entre ellos se pueden mencionar: suelen ser unos “sabelotodo” enciclopédicos con información de poca utilidad que intentan aparentar algo que no son. Desprecian profundamente al que se destaca, sobre todo, a los de su círculo cercano. Son crueles con aquellos que tienen éxito y consiguen sus metas. El mediocre se abandona en su zona de confort, y ni pienses en sacarlo de allí. Su análisis de las cosas es: o bien muy básico, elemental; o bien, sumamente enciclopédico, pero sin experiencia alguna. Tan es así que en muchos casos se aprenden las cosas de memoria para ostentar una fingida sabiduría. Además, son copiones: les encanta robar ideas, porque no tienen generación propia; son letales con los chismes y las actitudes negativas; quieren tener mucho (especialmente cosas económicas) y no hacen nada. Se quejan y critican a todo el mundo y son cómodos