Eliecer Urriola /Estudiante de Historia
"Es evidente, por todas partes, que los hombres de todas las razas, cuando no pueden realizar sus propósitos, solicitan el concurso de otros hombres”. Belisario Porras; junio 13 de 1924.
Para la prematura República de Panamá nacida en los primeros años del siglo XX, debió enfrentar el lumbral de la primera década con varios episodios cívicos y de conciencia ciudadana; llamados por el doctor Belisario Porras lecciones que debían quedar frescas para su meditación diaria.
En los días que aún se encontraba como Presidente Manuel A. Guerrero, específicamente junio de 1906, se dispusieron a ir algunos miembros del partido liberal, a visitar en Washington al jefe del Departamento de Estado de los Estados Unidos, Elihu Root, con las esperanzas de que este actuara e interviniera en los asuntos electorales y políticos.
Entre ellos estaban: El doctor Pablo Arosemena, Domingo Díaz, Eusebio A. Morales y, por supuesto, Belisario Porras. Sin embargo, el Istmo de Panamá enfrentó la vida electoral con bajones y escándalos de tipo éticos y morales, y estos serían encabezados por robos de urnas, alteraciones de votos entre otros delitos.
Pero, durante el transcurso del período de Manuel A. Guerrero, los liberales serían acorralados como así los menciona Belisario Porras. “la tiranía del Dr. Amador, de las persecuciones crueles contra sus adversarios, de las violaciones del derecho de los ciudadanos y de la ley, de la lista de sufragantes llena de nombres de gente ya fallecida”.
Luego de expuestas las arbitrariedades que el partido conservador promovía, el señor Root les contestó “Pues el remedio está en vosotros mismos. Resistid cívicamente y al fin prevaleceréis”, tal respuesta hizo que el doctor Arosemena dejase su paraguas y sombrero, quedando perplejos ante aquella situación, pues no recibieron el apoyo esperado.
Podemos mencionar que la mayoría de las intervenciones en la vida republicana se deben a que existe una élite dispuesta a depender de los Estados Unidos, como Estado mediador, ante las alteraciones de orden público y constitucional. Es por ello que durante los primeros años las intervenciones eran la salida más ventajosa de los dos partidos políticos. El ejemplo más tácito es recordar cuando de niños hacíamos travesuras y corríamos a poner cualquier queja donde mamá; pues así se comportaban liberales y conservadores en contienda electoral, mi prosa no es la más didáctica, pero si la pertinente para comprender el desarrollo de los poderes políticos en el Istmo de Panamá.
La cuestión lucía más allá, de una simple rabieta, sin obviar que los pactos entre caballeros era una de las formas más sencillas de resolver indiferencias, mientras que en un período tú me apoyas, en el siguiente serias tú el candidato, y así todos contentos. Han cambiado los escenarios y en el presente se puede hacer énfasis en lo trillada que puede parecernos la política. Puede parecer un poco desfasado este episodio de la historia panameña, pero al acercarse un nuevo período democrático deberíamos ser capaces de tener una pisca de conciencia ciudadana.