Lucy Chau /Departamento de Inglés / Facultad de Humanidades
Si usted enseña o aprende inglés, probablemente habrá observado la costumbre de meter el sonido “e” antes de la combinación del sonido “s” con otras consonantes. Esta inserción es conocida en fonética como “prótesis” y en este caso tiene que ver con nuestros hábitos como hispanoparlantes.
La doctora Iman Mingher Obied de la Universidad de Babylon, en su artículo Phonological Rules (Reglas fonológicas) explica que en los idiomas latinos como el español no se da esta combinación al inicio de las palabras.
De hecho, la misma autora agrega que muchos de estos vocablos tienen un origen latín o griego y en su tránsito al español ganaron el sonido vocal inicial, como en el caso de la palabra escuela, cuya etimología se asocia con schola (latin) o scholé (griego) y en el caso de la palabra estudiante, del latin studium.
Pero, ¿Por qué en el idioma español parece darse la tendencia a añadir este sonido inicial? En su informe Procesos fonológicos de aprendizaje del inglés, el profesor Rafael Monroy Casas lo atribuye a aspectos culturales, y agrega que esto no siempre se da cuando un hispanohablante aprende inglés, sino cuando le interesa más el contenido que la pronunciación.
Es decir, que cuando quien aprende le da más importancia a la palabra como significado que a pronunciarla con precisión, dice naturalmente lo que recuerda que es el equivalente en inglés. Así, dirá [eskul] en vez de [skul] porque sabe que está hablando del concepto escuela.
Si ya me acompañó hasta acá, supongo que busca una solución para corregir estas imprecisiones. De hecho, tal vez hemos o nos han corregido inmediatamente, pero esto puede generar rechazo y en otras ocasiones provocar vergüenza de hablar inglés.
Por experiencia personal, tiendo a creer en practicar; sin embargo, no me limitaría a la palabra, sino que abarcaría frases completas para que las sílabas, que en inglés operan de forma distinta fluyan en su musicalidad y la persona experimente ese sonido característico del idioma.
Incluso, va de la mano con un tema de acentos y de respiración al hablar, cuya diferencia se hará notar en tanto deje de llevar sus patrones de habla al idioma meta.
La próxima vez que escuchemos a alguien decir (e)school o (e) student podríamos analizar si lo hace a propósito o si la persona no es consciente del sonido extra que produce, en cuyo caso, la sugerencia de una práctica consciente y sistemática podría llevarle a modificar la pronunciación a su favor. Incluso, este dato seguramente le permitirá mejorar otros aspectos en su aprendizaje.