Asta sin bandera

Vie, 20/01/2023 - 16:43
Autor:

Lic. Alberto A. Araba M. /Facultad de Humanidades

Siempre es ameno recordar todos los acontecimientos que han marcado el rumbo de nuestra nación, sobre todo, los hechos que merecieron tanto sacrifico para alcanzar por fin una victoria; entre los hechos destacados y del cual los panameños tenemos mayor recuerdo están la Gesta heroica del 9 de Enero de 1964 o la ratificación del tratado canalero.

Ambos hechos tenían un mismo propósito: recuperar la franja de tierra que laceraba como collar la angosta cintura de nuestra soberanía ístmica; pues bien, ante el objetivo logrado el 31 de diciembre de 1999, no solo recuperamos esta tierra que nos pertenecía por derecho propio, sino también, los beneficios del manejo de la vía interoceánica y todos sus recursos para su correcta administración nación «pro mundi beneficio».

Mas escapando de todo este idilio que he mencionado, la realidad nacional abofetea vilmente en la cara de los cuatro millones de ciudadanos tanto panameños como extranjeros que recorren para su asombro, estupor y consternación la que otrora era denominada como «quinta frontera». Que pasaría actualmente a ser conocida como las Áreas Revertidas, gobernada en sus tiempos por los norteamericanos.

Esta era la admiración y asombro no solo de ingeniería sino además del cuidado milimétrico que le tenían estos a todo lo que se había levantado con manos humildes que vinieron a Panamá de todas partes del mundo, no solo en la infraestructura del Canal per se, sino en todo incluido desde los edificios públicos muy sólidos, hasta la grama pública que como he podido escuchar de varias personas, siempre estaba cortada, limpia y cuidada, lo que recuerdan con nostalgia sosegada.

Hoy, solo entrar por la misma calle donde alguna vez entraron los institutores en 1964 exigiendo soberanía, ahora se ve todo abandonado, sucio, y sin cuidado absoluto; la vegetación literalmente se está comiendo el camino que recorrió alguna vez la enseña tricolor que llevaron esos jóvenes héroes panameños. Tal parece que solo importa para el cuidado e interés público aquellos edificios que sean de utilidad para el gobierno nacional; pero: ¿no que la reversión iba a ser para beneficio de todos los panameños? ¿cómo puede ser que haya panameños profesionales aún sin casas dignas cuando aquellas casas que fueron abandonadas en 1999, hoy están vacías y cayéndose a pedazos? ¿cómo puede ser que la universidad pública del país está falta de espacio cuando hay edificios públicos abandonados, vacíos y en ruinas en el lugar por el cual lucharon estudiantes dando su sangre?.

Es una vergüenza ignominiosa y deleznable cómo a lo largo de estos veintitrés años, no solamente se ha tenido un manejo mafioso de las áreas revertidas, repartiéndose cual pastel los terrenos de esta zona a expensas del pueblo al cual le pertenecen, sino peor aún la traición estatal al sacrificio de estos veintidós que dieron su vida para que hoy veamos con profusa tristeza como se pierden tantos bienes útiles para todos los panameños solo por la codicia de unos pocos apátridas que hoy bailan de alegría sobre la sangre de nuestros héroes.