Luis Oldemar Guerra /Periodista
Parece mentira que a veces los ciudadanos nos hagamos de la vista corta ante los hechos que acontecen a nuestro alrededor, pareciendo témpanos de hielo que nada les afecta. Existe una apatía que cada día consume a la población, los hace zombis, andan por andar, sin razonamiento, sin conciencia, que viven el día a día y que solo se preocupan por satisfacer sus necesidades personales.
El país está sumido en una serie de problemas sociales que zocaban y atentan contra la integridad de la propia institucionalidad de la familia, con los derechos de los ciudadanos, con la estabilidad racional. Suceden eventos que parecen sacados de una película de ciencia ficción, pero que se han convertido en la mera realidad, en donde las víctimas de estos hechos, en muchas ocasiones no tienen nada que ver.
Por su parte, las autoridades que deben velar por la seguridad ciudadana, pero al ser cuestionadas por el alto índice de actos delincuenciales, de inseguridad y zozobra indican que en el país no pasa nada, que todo está bien. Pocos son quienes se atreven a alzar su voz, a quejarse, a tomar la justicia en sus manos, por el temor de que al hacer eso, la justicia los encuentre culpables por defender lo suyo.
Hasta cuándo vamos a vivir en un país donde los ciudadanos siguen dormidos, atontados, aletargados, es hora que se recapacite, que se despierte, porque sino vamos a quedar viviendo en un mundo del nunca jamás.