La Universidad del Siglo XXI

Vie, 24/03/2023 - 15:07
Autor:

Edgar Iván Cedeño/ Estudiante de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas

La educación superior ha experimentado una evolución significativa en las últimas décadas. Lastimosamente, esa evolución es extemporánea para la sociedad moderna ya que todavía presenta desafíos significativos para cumplir con su papel en nuestra nación. Hoy en día, por más reformas y cambios existentes, el modelo educativo se encuentra desfasado en relación con las realidades que afronta el país.

Las universidades en nuestro país tienen la tarea de construir un sistema universitario capaz de afrontar los anhelos democráticos en el acceso a la formación avanzada de calidad. A su vez, deben cimentar sistemas de investigación y creación cultural amplios, diversos y conectados en redes de escala nacional, regional y global.

Estos desafíos propios de una región que se encuentra atrasada en la masificación de la educación superior y en donde la investigación profesional no constituye aún un entramado denso- son de suma importancia a la hora de desarrollar políticas públicas, más cuando el conocimiento avanzado constituye piedra angular de las economías contemporáneas, palanca para incrementar el bienestar colectivo y, simultáneamente, fuente primordial de asimetrías en la calidad de vida y en la distribución del poder.

Ahora bien, los desafíos de las universidades van arraigados a los sistemas políticos y económicos de nuestras naciones. En el caso de Panamá, un sistema único y exclusivamente capitalista y neoliberal, no pretende a largo plazo invertir en un programa estatal encaminado al fortalecimiento de la educación superior. A lo largo de los años se cambian los gobiernos, pero no cambia la visión cuando se habla de educación superior. Por todo lo antes expuesto, la democratización de la educación superior es, para mí, un paso clave para garantizar una sociedad más justa y equitativa, y para construir un futuro más próspero y sostenible para todos.

Democratizar la educación superior implica abordar las barreras que impiden el acceso a la educación, como la falta de recursos económicos, la discriminación, la falta de infraestructura adecuada y la falta de oportunidades educativas. La democratización de la educación superior requiere un compromiso colectivo para hacer que la educación sea más accesible y equitativa para todas y todos.

En resumen, la Universidad del Siglo XXI -la que deseo- es la institución que proporciona una educación de alta calidad, innovadora, flexible y accesible para todas y todos, y que está comprometida con la formación integral de los y las estudiantes y la solución de los problemas de la sociedad. Está dentro de nuestros retos, como universitarios, abrir el compás, exigir que se diseñe una educación superior basada en principios democráticos y de justicia social.