A 65 años de la gesta universitaria de la siembra de banderas del 2 de mayo de 1958

Vie, 05/05/2023 - 21:06
Autor:

Doctor José Del Cid Felipe/ El autor es catedrático del Departamento de Evaluación e Investigación de la Facultad de Ciencias de la Educación.

Panamá mostró el despertar de las clases populares, la causa de tal inspiración fue la nacionalización del Canal Suez, hecho que desembocó en una protesta general en abril de 1958, encabezada por la Federación de Estudiantes de Panamá, exigiendo al gobierno la adopción de medidas en contra de Estados Unidos.

Días después, surge una hazaña que estremeció las conciencias de propios y extraños, dejando interrogantes entre las potencias más grandes del mundo.

La fecha escogida, 2 de mayo de 1958 y la salida a las 10:15 a.m., se enmarcó en criterios tácticos, puesto que ese día era viernes, inicio del último fin de semana de las vacaciones. Analizaron los detalles pensando que deberían tomar posesión en los lugares tácticos.

La Universidad se encontraba de vacaciones de verano, pero con la anuencia del doctor Bernardo Lombardo, decano de la Facultad de Ciencias Naturales y quien residía cerca del campus universitario, consiguieron las llaves de un salón, antes de partir hacia los territorios usurpados. No obstante, el decano y la mayoría de los participantes, desconocían los verdaderos motivos de la reunión.

En primera instancia se les informó que iban a buscar a unos estudiantes norteamericanos al Muelle 18, para participar en una convivencia. Al entrar al recinto, Carlos Arellano Lennox presidente de la Unión de Estudiantes les explica la verdadera razón por la cual habían sido citados; una “Siembra de Banderas panameñas” a través de una incursión a la Zona del Canal. Se enfatizó en la necesidad de no obligar a nadie, los que por alguna razón no pudieran asistir o no quisieran participar, que lo expresaran. Pero con la condición que, si alguno se negaba, debería quedarse en el aula para garantizar absoluto silencio, para evitar cualquiera llamada telefónica que pudiera alertar sobre las maniobras. Algunos mostraron gran temor por las repercusiones que tendría la intrépida hazaña, principalmente por las historias que se contaban sobre los encarcelados en la zona.

Podrían considerarte una ficha de los sectores socialistas y comunistas, y con esto, perder el derecho de solicitar un visado para ingresar a cualquiera Universidad en Estados Unidos. Los otros estudiantes se distribuyeron en varios grupos y se dispusieron tomar taxis, para dirigirse a los lugares seleccionados.

Una última advertencia hacía alusión de no ofrecer resistencia en caso de ser arrestados, todos vestidos de saco, para no ser detenidos por vandalismo. Se desplazaron por el área de La Boca, el Paseo del Prado, las estaciones del ferrocarril, frente a la Policía de Balboa, Curundú, Fuerte Amador, Puente de Miraflores, el Muelle 18 y en el área de Clayton. Los estudiantes burlaron la seguridad de la primera potencia del mundo, mostrando la efervescencia de un pueblo soberano. A su regreso, fueron recibidos por el rector Jaime De la Guardia, quien acuerpó la iniciativa y subsanó los gastos incurridos.

Finalmente, el presidente Ernesto De la Guardia, para enaltecer el patriotismo de los estudiantes, resolvió desde un acto protocolar que la Cancillería regresará las 75 banderas a los “Héroes Universitarios”.