Lesbia Arrocha Guevara /Directora de Extensión
En Panamá, la cédula de identidad personal se adquiere por derecho, a partir de los 18 años de edad, la cual se puede recibir como un salvoconducto a la “libertad” o una credencial a la plena convivencia social, proceso que se impregna de cierto escepticismo ante la problemática social existente en nuestras sociedades modernas.
En este sentido, frente a este planteamiento crítico, resulta relevante referirse a los derechos humanos, la ética y las libertades fundamentales, dada la debilidad institucional, el desarrollo excluyente y la pobreza que afectan a los jóvenes y, por ende, quebrantan la estabilidad social en los países de la región y en el contexto mundial.
De acuerdo a la CEPAL, estas condiciones sociales elevan las estadísticas del desempleo y las probabilidades de que los jóvenes practiquen conductas riesgosas, ilícitas, por lo que, a contracorriente, se debe revisar los activos y las ventajas potenciales de los jóvenes e identificar las dificultades que atraviesan, destacando el papel de las políticas públicas y en la capacidad de la educación para transformar las sociedades.
Según Piaget, estudioso de cómo evoluciona nuestro conocimiento del entorno y cómo se desarrolla el pensamiento y la concepción de la educación moral, señala, que el avance cognitivo y emocional, además de las experiencias que proporcionan los contextos sociales, permiten construir la personalidad moral, por tanto, el papel e influencia de la escuela y la familia como vehículos socializadores ejercen una fuerza vital en el desarrollo del juicio moral de la niñez y en los adolescentes para asumir su adultez.
Ante las interrogantes al poseer la cédula: ¿Libertad o libertinaje? ¿Cómo podrán ejercer los jóvenes sus derechos en el contexto actual de discriminación, uso indebido de sustancias ilícitas, crisis ambiental, multiculturalidad, globalización y democracia y otros? o ¿Conocen sus derechos, leyes e instituciones que los protegen? Estas respuestas deberán estar nutridas de valores y principios éticos y morales.
He aquí, la importancia del proyecto “Educación para una Ciudadanía Responsable”, que busca construir ciudadanía; ejecutado por la Dirección de Extensión de la VIEX y el Ministerio de Educación. Este proyecto se dirige a los estudiantes que cursan el duodécimo año, quienes recibirán su cédula.
Se les ofrece un espacio donde se les transmiten conocimientos de los valores humanos y cívicos, competencias y actitudes necesarias para analizar y comprender con conciencia crítica la realidad social y sus derechos y deberes para promover sociedades más justas y equitativas.
Estas sesiones son dictadas por estudiantes de servicio social de las carreras humanísticas en un dialogo e interacción dinámica entre “pares” o sea una comunicación de jóvenes a jóvenes. Para el año 2022, participaron 16 centros educativos y se logró alcanzar la cobertura de 5,546 estudiantes procedentes de las provincias de Coclé, Colón, Panamá Centro, y Oeste y San Miguelito, para el 2023 se ha incorporado las provincias de Darién, Veraguas, Herrera y Los Santos y Panamá Este.