Ricaurter Saavedra/ Estudiante de Maestría en Historia de las Relaciones entre Panamá y Estados Unidos
La aplicación de la doctrina minorista buscaba lograr a cualquier costo la separación entre el Nuevo y el Viejo Mundo, prohibiéndoles a las potencias europeas cualquier tipo de influencia hacia el continente americano.
Con sus antecedentes en las políticas aislacionistas de Estados Unidos de finales del siglo XVIII, la ruptura de los pactos y acuerdos con Francia, entre otros asuntos, la Doctrina Monroe vendría a ser el corolario más representativo de aquel propósito de separar a América de los asuntos europeos (Perkins 1964).
La construcción del ferrocarril en Panamá luego de la firma del contrato Stephens- Paredes el 28 de diciembre de 1848 en Bogotá y la aplicación de la Doctrina Monroe están estrechamente relacionadas en el contexto de la política exterior de Estados Unidos hacia América Latina en el siglo XIX.
Con la creación del ferrocarril en Panamá se buscaba consolidar el control estadounidense sobre las rutas interoceánicas para facilitar el comercio y el dominio del desplazamiento de mercancías y personas entre el Atlántico y el Pacífico.
Esta estrategia también pretendía mantener a otras potencias extranjeras, especialmente a las europeas, alejadas de la región, de acuerdo con los principios de la Doctrina Monroe. De esta manera, el ferrocarril se convirtió en una herramienta para ejercer la hegemonía política y económica de Estados Unidos en la zona.
El expansionismo estadounidense, tanto a lo interno y externo de sus fronteras, se observa fuertemente en la Doctrina Monroe y posteriormente en el Destino Manifiesto, cuyo espíritu fue llevado hacia Centroamérica y el Caribe (García 2018).
En estos instrumentos se reflejaría y justificaría gran parte de la ideología norteamericana, en la cual prevalece el interés estadounidense de expandir su influencia geopolítica hacia el sur y en especial hacia Centroamérica.
Panamá no escapó a sus propósitos geoestratégicos, convirtiéndose en el paso expedito para cruzar del este al oeste de Norteamérica. Es importante destacar que la construcción del ferrocarril no estuvo exenta de controversias y conflictos. La participación de Estados Unidos en la política interna de Panamá y la obtención de derechos territoriales para la obra, generaron, tensiones y descontento de la población panameña.
A este sentimiento se suman las cuantiosas pérdidas que trajo consigo la culminación del monstruo de hierro para los panameños que generaban ganancias como boteros y en las arrierías (Calvo 1974, en García 2018). En conclusión, la construcción del ferrocarril en Panamá estuvo directamente relacionada con la aplicación de la Doctrina Monroe en el siglo XIX.
Este proyecto fue una manifestación del expansionismo e imperialismo estadounidense hacia América Latina, y también representó una forma de ejercer la hegemonía política y económica en la región. El ferrocarril se convirtió en un símbolo del dominio sobre la vía interoceánica y contribuyó a consolidar la posición de Estados Unidos como una potencia hemisférica en el continente americano.