La importancia de la autonomía universitaria en la educación superior panameña

Lun, 04/12/2023 - 16:06
Autor:

Rommel Escarreola Palacios /Historiador y docente

La universidad constituye una institución de educación superior que se ha consolidado con sólidas estructurales legales, académicas y administrativas. La universidad cuando se instala en nuestro país, cumple un rol muy significativo en el desarrollo económico y social, al formar profesionales y técnicos, que han aportado conocimiento a la sociedad.

Para que logre su calidad y su aporte sea eficiente, las universidades requieren de la autonomía, que -según Bosco Bernal (2020) ha contribuido al fortalecimiento del sentido de independencia de sus capacidades académicas, científicas y administrativas, para evitar la intervención y ataques de quienes han pretendido su mercantilización y su conversión en espacio de usufructo para las corrientes políticas más conservadoras del país. De esta manera, esta autonomía busca preservar la libertad académica y promover la investigación, la enseñanza y la difusión del conocimiento sin interferencias políticas o externas.

Esto implica la capacidad de las universidades para definir sus planes de estudio, seleccionar su personal docente y administrativo, establecer sus políticas internas y gestionar sus recursos de manera independiente.

La autonomía universitaria en Panamá se refiere a la capacidad de las universidades para autogobernarse y tomar decisiones independientes en asuntos académicos, administrativos y financieros, lo cual busca proteger la libertad académica y la independencia de las instituciones educativas.

La autonomía proviene del movimiento estudiantil de la reforma universitaria de Córdoba, hecho ocurrido en Argentina en 1918 y que sirvió de paradigma por diversos autores e instituciones internacionales como la Unión de Universidades de América Latina (Udual). Esta definición sirvió de modelo en la normativa de países latinoamericanos, incluyendo Panamá.

La autonomía universitaria nacional está respaldada en nuestra Constitución Política, en la Ley 24 del 14 de julio de 2005, la Ley Orgánica y el Estatuto de la Universidad de Panamá, que les otorga a las universidades la facultad de establecer sus planes de estudio, seleccionar a su personal académico y administrativo, y gestionar sus recursos internos. Señala al respecto:

Artículo 1. La Universidad de Panamá, como universidad oficial de la República, tiene carácter popular; está al servicio de la nación panameña, sin distingo de ninguna clase, y posee un régimen de autonomía consagrado en la Constitución Política de la República de Panamá, con personería jurídica y patrimonio propio. Está inspirada en los más altos valores humanos y dedicada a la generación y difusión del conocimiento, la investigación, la formación integral, científica, tecnológica y humanística, dentro del marco de la excelencia académica, con actitud crítica y productiva. (Asamblea Nacional, Ley 24; 2005)

La Ley orgánica de la Universidad de Panamá, Ley 24 de 14 de julio de 2015 le da a la autonomía un valor muy significativo para la universidad, al punto de que el propio concepto llegó a formar parte de sus características institucionales. Para esta ley, la Universidad de Panamá tiene carácter popular, está al servicio de la nación y posee un régimen de autonomía, que, de acuerdo con la propia ley, se encuentra consagrado en la Constitución Política de la República.

De acuerdo a la legislación panameña, los siguientes elementos le dan la autonomía universitaria: Libertad de cátedra, gestión académica, administrativa, financiera, económica y patrimonial propia; capacidad de autorreglamentación; manejo de sus recursos presupuestarios y fondos propios de autogestión; derecho a autogobernarse; facultad de organizar sus estudios; facultad para designar y separar a su personal de acuerdo a la ley orgánica y a su propia autorregulación (Estatuto Universitario).

En conclusión, la autonomía universitaria es esencial para el florecimiento de la educación nuestra, la investigación y el impacto positivo en la sociedad panameña. Además, el principal pilar en contra de la intervención de fuerzas externas que atenten con el libre desarrollo de su democracia y el aporte a la cultura ciencia e investigación científica contra toda injerencia foránea que atenta mediante la violencia su autonomía.