Tumbadores: Narcopelícula a lo panameño

Vie, 19/01/2024 - 21:25
Autor:

Rainer Tuñón C. / Director de RR. PP de la UP*Foto tomada de https://www.instagram.com/tumbadoresmovie/

tumbadores
Foto tomada https://www.instagram.com/tumbadoresmovie/

Una narcopelícula es un subgénero del cine de gánsteres que concentra su narrativa en el mundo del tráfico de drogas y la actividad de los carteles mexicanos, mayormente basada en narcocorridos populares y clásicos del cine estadounidense. Si bien, se han realizado grandes películas como El Padrino (Francis Ford Coppola), Caracortada (Brian de Palma) o Buenos Muchachos (Martin Scorsese), la experiencia mexicana como la precursora de este tipo de películas violentas de bajo presupuesto y menor calidad le apostó al mercado directo a vídeo o plataformas de streaming para mantener vivas estas historias que buscan hurgar en la fibra social, realista y de denuncia ante lo sórdido del delito, que va desde las actividades del crimen organizado, el narcotráfico y el sicariato hasta la corrupción que corroe nuestro sistema.

En Panamá, la directora María Isabel Burnes, con su ópera prima titulada Tumbadores, pone la lupa en la práctica local de los piratas del camino de la cocaína, contando la historia de una mujer que trata de abrirse camino en el negocio de su padre, solo para darse cuenta que la traición es una constante de ese submundo. Aunque la trama parezca muy sencilla, en el medio se perciben desconexiones socio culturales que subrayan estereotipos, lugares comunes y elementos de la cultura delincuencial, además de apologías hacia temas que se bañan con lo irremediablemente vulgar.

Aun así, lo destacable de Tumbadores es el gran esfuerzo de su directora y equipo técnico por completar una obra que inicia, fluye y termina, despertando cierto interés en el espectador; la presencia de Mary Gaby Sealy como Manuela (por momentos explosiva), sus escuderos Perro y Checho o las escenas con el personaje de Duende (Moira Brunette), así como el trabajo en locaciones, el sonido de José Rommel Tuñón y las secuencias de acción que, aunque pocas - imagino por el presupuesto -, se acoplan a la intención narrada.

Como película de acción, se trata de una experiencia apenas disfrutable (si lo tomas como lo que es, una narcopelícula sin mayores pretensiones) que abre camino para mejorar lo que hacemos audiovisualmente en el país, pensando en las audiencias.

Eso sí, como explicaba la directora de esta cinta al diario La Estrella de Panamá: “Debemos seguir puliendo nuestro talento, las historias y los guiones. Es una combinación de tantas cosas, que todo salga perfecto es muy difícil, más aún si no cuentas con mucho presupuesto. Estamos haciendo mucho con poco. Es cuestión de tiempo, y tengo fe en que va a seguir mejorando…” Y tiene mucha razón.