Rainer Tuñón C. - director RRPP-UP/Foto tomada de películas A24

Inyeon es un término coreano, basado en el budismo, que puede interpretarse como providencia o destino. Se trata de la conexión y vínculos entre dos personas a lo largo de sus vidas. De allí, se rescata un viejo proverbio que reza: “(…) cada interacción entre tú y otra persona, incluso un extraño en la calle, nunca es un accidente, sino el resultado elaborado de tus vidas pasadas y las de ellos entrelazándose para hacer que ocurra esa interacción momentánea”.
En este sentido, la directora coreana Celine Song, debuta con una de las películas más profundas sobre las vueltas de la vida y el amor, tomando la evolutiva relación de dos infantes que, desde sus diez años, crean el nexo. Eventualmente, ellos se separan por aconteceres migratorios; sin embargo, se reencuentran en plataformas digitales y en la presencialidad para estar nuevamente juntos y reflexionar sobre las elecciones que tomamos para continuar viviendo.
La realizadora comparte algunas de sus experiencias de encuentros y desencuentros en el filme Vidas Pasadas para llevarnos hacia los caminos que se unen, se cruzan y se separan ante el peso de la ausencia, los destellos de posibilidades y la inminente realidad, desde los afectos de la niñez hasta la búsqueda constante en la realización de los sueños.
Sobre este cándido y arrollador drama romántico, los editores de la revista Spinoff, explicaban en su página web que el filme tiene “un guion que escoge las palabras perfectas para mecerte en su pequeño cosmos”; en tanto, Peter Debruge, crítico de la revista Variety, resaltó que “frente a todas las películas que se han realizado sobre triángulos amorosos, Song ha creado el suyo en forma de círculo, desafiando muchos de los clisés a su manera silenciosamente devastadora”.
De hecho, esta cinta se siente como un retrato que, de alguna manera, nos acerca a nuestro primer amor, pero al mismo tiempo se convierte en un refrescante material cinematográfico que nos lleva a indagar sobre lo que pasaría si lo vivido se convierte en destino y cómo nos enfrentamos ante posibles realidades.
Vidas pasadas, si sobrevive en la cartelera local, es una de las más gratas experiencias sensoriales y románticas vista en años. Se aleja de los lugares comunes del género para mostrarnos vivencias cercanas que crean empatía con lo cotidiano en esas cosas del amor.
Luego de verla, unos conocidos me preguntaban si he tenido películas favoritas en ese género, a lo que respondí: In the mood for love, de Wong Kar-Wai; Antes del Amanecer, Antes del atardecer y Antes de la medianoche, de Richard Linklater; Las 50 primeras citas, con Adam Sandler y Drew Barrymore; El eterno resplandor de una mente sin recuerdos, de Michel Gondry; Annie Hall y Manhattan, de Woody Allen; Días de vino y rosas, de Blake Edwards; Los paraguas de Cherburgo, de Jacques Demy y Amour, de Michael Heneke.