Rainer Tuñón C. - Director RRPP-UP/Foto tomada de Paramount Pictures / Everett Collection.

Las “feel good movies” son aquellas películas que te llevan a estados optimistas, y por esa buena razón, te hacen sentir buenas vibras apenas sales de la sala de cine. En ellas, el género cinematográfico puede ser variado, también la calidad misma del material que se produjo. Ejemplos de clásicos recientes los podemos ver en La Escuela del rock, de Richard Linklater; Un príncipe en Nueva York, de John Landis; Love Actually, de Richard Curtis; El rapto de la princesa, de Rob Reiner; Sisteer Act, de Emile Ardolino; Forrest Gump, de Robert Zemeckis; La La Land, de Damien Chazelle, o en El Día de la Marmota, de Harold Ramis.
En la categoría de biografías musicales, Bob Marley: One Love es sin dudas una de ellas. No se trata de que se vea como un biopic más o de menor profundidad sobre este extraordinario músico (les invito a ver el documental ¿Quién mató al Sherif?, disponible en Netflix), o que caiga en las trampas de este género (The Doors, de Olver Stone; Rapsodia Bohemia, de Bryan Singer; Rocketman de Dexter Fletcher o Get on Up, sobre James Brown) ni que narrativamente logre resolver momentos históricos importantes en relación a sus personajes, contextos políticos o realidades en la escena musical de la época; es que la historia está hecha con lenguaje sencillo y de fácil degustación bajo la dirección de Reinaldo Marcus Green (El método Williams) e interpretada con tino y emoción por Kingsley Ben-Adir y Lashana Lynch en los protagónicos, y ello hace que pongamos a un lado todo lo anterior, nos concentremos en la importancia de la figura del rey del reggae y quedemos rendidos ante la grandeza de su música.
Claro está, el filme no está exento de críticas. Michael O’Sulloivan del Washington Post escribe en un artículo: “Marley, es demasiado guapo como una estrella de cine, demasiado glamoroso y lleno de gimnasia, para ser completamente creíble como el cantante escuálido y ligeramente andrajoso. Domina el patois jamaicano, a veces tan bien que la película podría haber usado subtítulos. Pero cuando el actor, cuya voz tiene un registro más bajo que la de Marley, abre la boca para cantar, lo que sale -una extraña mezcla computarizada del tenor ligeramente áspero y fumado de marihuana de Marley y la voz del actor- no parece emanar de la persona en pantalla”.
Sin embargo, los productores se alejan de estas aparentes falencias para mostrar música de la buena y enfoques de su vida desde la perspectiva de la familia Marley, y de allí los elementos atractivos para captar nuevas audiencias, pues la película en su primera semana recaudó unos 80 millones de dólares en todo el mundo. Es más, este filme te invita a armar la playlist, a cantar y bailar, una vez aparecen los créditos finales.