La cuaresma e inicio de la campaña política

Lun, 26/02/2024 - 18:43
Autor:

Carmen M. Guevara Cruz /Periodista

Comenzar nuevamente este camino cuaresmal, implica que es un tiempo de cambio y reflexión. Inicia el Miércoles de Ceniza y termina el Jueves Santo con el inicio del triduo pascual. En la homilía del Miércoles de Ceniza, el sacerdote explica los dogmas de la iglesia católica y nos indica que la imposición de las cenizas, es un día cristiano de oración y ayuno, está precedido por el Martes de Carnaval y es el primer día de Cuaresma, la cruz constituye el rito característico de esta celebración litúrgica.

Las cenizas se obtienen de la incineración de los ramos bendecidos el Domingo de Ramos del año anterior. No es un tiempo de privarnos de comer carne, eso no es lo primordial, sino los actos que realizamos en nuestra vida diaria, lo que verdaderamente se requiere es un cambio de actitud, hay que partir del reconocimiento individual de que somos pecadores. Los países viven momentos convulsionados y la corrupción es el cáncer que corroe a la sociedad, debe ser sacado de nuestros corazones.

Vemos sufrir a la población por falta de servicios básicos como agua potable, atención de calidad en hospitales y escuelas dignas, pero en cambio, vemos unos personajes, que aparecen cada 5 años, hacerse millonarios con los bienes del Estado. La tónica, este año, el inicio de campaña política en Panamá, 8 candidatos aspiran a ocupar la silla presidencial, sin embargo, el dilema es escoger entre todos al menos peor, la percepción que vemos y las voces de la gente de a pie es: -no me gusta ninguno de ellos, todos son iguales, llegan a enriquecerse y vaciar las arcas del Estado.

La mentalidad de clientelismo debe acabar, los intereses personales también. Lo que debemos aspirar, que sea para el bien común y que se beneficie la sociedad en su conjunto. ¿Qué esperamos en Panamá? Que las personas sin recursos puedan tener una atención de calidad en los hospitales, que los precios de medicamentos sean bajos y no sean abultados por 4 empresas de competencia en la cadena de distribución de medicamentos, para eso el Gobierno debe proponer leyes que legislen para el pueblo y no para las clases dominantes de este país.

El presupuesto para la educación debe ser de conformidad con las necesidades de la población educanda. Mantenemos la desventaja de que no han tenido el acompañamiento de políticas públicas educativas. La corrupción no tiene nacionalidad, ni estatus social ni mucho menos color o raza. Así lo evidenció el Papa Francisco con palabras duras al decir: “Los corruptos están por todas partes. Y tenemos que decir la verdad: la corrupción es precisamente ‘el pecado a la mano’ que tiene aquella persona con autoridad sobre los demás, sea económica, sea política, sea eclesiástica. Todos somos tentados a la corrupción…” “Y, ¿quién paga la corrupción? La corrupción la paga el pobre, la pagan los hospitales sin medicinas, los enfermos que no tienen cuidados y atención espiritual, los niños sin educación y sin catequesis”.

El Papa va más allá y dice, pero hay un pecado todavía más grave que la corrupción, que es la indiferencia, el poco importa, que nos hace insensibles ante el dolor del “otro”, ante la necesidad del “otro”. Este es otro de los males que debemos combatir. Porque la indiferencia nos paraliza, no nos permite movernos, nos clava en el suelo, dejando que “todo pase”, porque no es conmigo.