Carmen M. Guevara Cruz /Periodista *Imágenes :www.pressreader.com/Panamá la Vieja Escuela

En el segundo mes de 1973 el diario La Estrella de Panamá anunciaba la apertura de una modalidad diferente de cine, el Autocine Olímpico. Los autocinemas también ocuparon un lugar importante en Panamá durante el siglo 20.
Una variante sustantiva del autocine, en comparación con las salas de cine, era la necesidad de disponer de un automóvil. Aunque, en algunos de estos lugares de entretenimiento también había lugar para quienes no llegaban en carro. Pero, la fascinación de esta modalidad era mirar la película desde el automóvil.
La inauguración del autocine Olímpico surgió el viernes 9 de febrero de 1973 con la proyección de la compañía Universal Pictures y el filme “En alas del valor”, distribuida por Cinema Internacional Corporation y protagonizada por Doug McClure y Rene Auberjonois.
El Autocine Olímpico estaba ubicado en la vía José Agustín Arango, hoy es un complejo comercial conocido como Plaza Carolina y un residencial. En frente está ubicada la urbanización Villa Lorena.
De acuerdo con René Castillo, autor de la tesis “Las salas de exhibición de películas de la ciudad de Panamá, evolución e historia en el autocine podían entrar 500 automóviles. Además, disponía de 300 asientos para las personas que iban sin carro.
Describe que el cine contaba con una pantalla gigante y un moderno restaurante. Para aquellos días el Olímpico era considerado el más grande y moderno de Latinoamérica.
Castillo señala que la empresa distribuidora de películas Sánchez Films, S.A., durante su apertura fue la administradora del Autocine Olímpico.
El precio de entrada por auto era de 2 dólares y las tandas se presentaban de 7:10 de la tarde y 9:15 de la noche.

En los anuncios de cartelera de la década de los 70 se aprecia que en el lugar también se realizaban festivales bailables de música típica con los acordeonistas cotizados de la época.
Castillo entrevistó al señor Miguel Rodríguez, participante en radio revista de comunicación literaria, escritor de guion de radio y televisión, quien, según su versión, los tropiezos del Olímpico, estuvieron relacionados con el área donde estaba instalado el autocine donde proliferaron los mosquitos que incomodaban a los cinéfilos.
Un dato curioso comentado por asistentes, tomado del perfil www.facebook.com/PanamaViejaEscuela, -para asistir al lugar no tenía que faltar en la mochila la conocida mechita “Dos Tigres”-.

Marlene Usher, escribe “Nosotros éramos clientes fijos, mi mamá tenía un pick up y llevábamos a todo el barrio …aquellos buenos tiempos”.
Después de mantener sus puertas abiertas por 10 años, presentando producciones para todo público, el Autocine Olímpico cerró el 30 de noviembre de 1984.