Rainer Tuñón C. - Director RRPP-UP/Imagen: Netflix
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Leonard Bernstein fue uno de los directores de orquesta más importantes del siglo veinte, pero también un prolífico compositor que creaba música para todos los gustos y un consumado humanista, amable, entusiasta y muy comprometido con la lucha por los derechos civiles en los Estados Unidos, a través de su obra y activismo social.
Desde su debut en el Carnegie Hall, al mando de la Filarmónica de Nueva York en 1943, hasta su retiro, cinco días antes de fallecer en 1990, “Lenny” ha sido una de las grandes figuras de la cultura norteamericana, inmensamente recordado por su extraordinaria partitura para el musical de Broadway y sus versiones de cine: West Side Story.
De su relación con la actriz de teatro y televisión, la costarricense Felicia Montealegre, su vida familiar y sus diversos amoríos, se encarga el actor y director Bradley Cooper a través de su segundo filme titulado Maestro, disponible en Netflix.
La cinta obtuvo siete nominaciones a los Premios Oscar de este año, incluyendo Mejor Película, Mejor actor y mejor actriz.
En el filme, Cooper toma aspectos importantes de su carrera y los enlaza a su núcleo familiar, creando así un relato elegante, fascinante, aunque imperfecto y cargado de lugares comunes del género biográfico.
Uno de los puntos favorables de este segundo trabajo de dirección de la estrella de cine es el hecho de que abre la puerta para que conozcamos aspectos y antecedentes del ser humano convertido en uno de los extraordinarios músicos sinfónicos y de música contemporánea que supo arriesgarse y extraer lo mejor del mundo erudito, así como el ritmo de las capas populares para crear inolvidables melodías que mantienen vigencia.
En Maestro, la crítica ha sido de positiva a mixta, elogiando las actuaciones, pero cuestionando las labores en la dirección y guion.
Para la Revista Rolling Stone, este trabajo es “una absoluta maravilla (…) No sólo es un digno tributo a una de las figuras más grandes del canon musical, sino una de las mejores películas del año”; sin embargo, desde el New York Post consideran que en esta película “las piezas están ahí, pero mal ensambladas”.
Eso sí, la música que escuchamos en el filme junto con la fotografía de Matthew Libatique (recurrente en la obra de Darren Aronofski) y las transiciones entre escenas son de lo más destacado, así como la participación de la Carey Mulligan como su esposa.
¿Vale la pena ver Maestro? Claro que sí, aunque hubiese preferido verla en la gran pantalla. Se trata de una obra muy recomendada para conocer la grandeza de este titán, y minutos más tarde, escuchar su música desde las plataformas digitales.