Gregorio De Gracia | Fotos: Enrique Medianero Segundo

El investigador y doctor Mahmood Sasa, especialista en herpetofauna -reptiles y anfibios- y biología de conservación del Instituto Clodomiro Picado de Costa Rica, quien hace poco se incorporó a investigaciones que lleva adelante la Facultad de Ciencia Naturales, Exactas y Tecnología (Facinet) de la Universidad de Panamá, disertó la conferencia Estudio de herpetofauna en bosques urbanos tropicales.
Dichos estudios, liderados por el director del Centro para Investigación y Respuesta de Ofidiología (Cereo) de la Facinet, Marcelo Mack, incluyen la ejecución de un inventario de anfibios y reptiles en bosques urbanos.
La investigación, que tiene como objeto conocer las especies de ranas, lagartijas y serpientes que habitan en bosques urbanos, inició en enero de 2023 y se estima culmine en octubre de 2024.
El inventario de herpetofauna forma parte del proyecto “Los bosques urbanos” como un recurso para enfrentar los efectos del cambio climático, que coordina el doctor Enrique Medianero. El proyecto es financiado por la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt).

Según el investigador hay varias razones por la cual es importante incorporar anfibios y reptiles a los estudios de bosques urbanos. Explicó que la mayoría de las especies de anfibios y reptiles que habitan en esos entornos son conocidas y, en general, pueden ser identificadas in situ o en un tiempo relativamente corto.
Además, la riqueza de especies esperada es conocida en muchas localidades de Panamá, lo que permite evaluar la manera en la que los bosques urbanos favorecen la protección de las comunidades presentes.
Por otro lado, la distribución de anfibios y reptiles es relativamente restringida. El experto aclara que estas especies poseen menor movilidad que la de aves y mamíferos, lo que en consecuencia los hace susceptibles a modificaciones ambientales locales.
El doctor Sasa citó como ejemplo a los anfibios que poseen tegumento semipermeable (estructura que no permite que el animal se moje) y sus huevos están cubiertos únicamente por una membrana gelatinosa, por lo que son sensibles a ciertas condiciones ambientales alteradas, como el aumento de la radiación UV-B y contaminantes.
Los reptiles y anfibios contribuyen con los ecosistemas como depredadores.
Las presiones selectivas sobre caracteres morfológicos, fisiológicos y de comportamiento pueden diferir entre ambientes urbanos y ambientes naturales. Por ello, los científicos están contemplando realizar comparaciones entre poblaciones de anuros -ranas y sapos- y lagartijas en ambos tipos de ambiente. Estos análisis permitirían identificar condiciones de estrés desconocidas en el ambiente urbano.
En general, los reptiles y anfibios tienden a disminuir en diversidad y abundancia conforme aumenta el grado de urbanización. No obstante, los bosques urbanos pueden mantener poblaciones de algunas especies consideradas nocivas o peligrosas.
Mahmood Sasa destacó que en el caso de las serpientes venenosas de las familias Viperidae (víboras) y Elapidae (corales), el veneno constituye un importante riesgo de salud. Aunque, admitió que son pocas las serpientes venenosas que logran adaptarse a entornos urbanos. Una de ellas es relativamente común en bosques urbanos de la ciudad, por ejemplo, la equis o terciopelo Bothrops asper, víbora responsable de más del 70% de los accidentes que ocurren en Panamá y en otros países centroamericanos.

Sasa revela que esta especie tiene ámbitos de hogar bien definidos de entre 3.5 y 10 hectáreas. Tanto la extensión de ese ámbito, como sus movimientos y la selección de microambientes depende de la disponibilidad de presas, generalmente roedores o ranas ternero del género Leptodactylus. Recomendó monitorear las poblaciones de estos animales en bosques urbanos y educar a la población sobre sus hábitos y comportamiento, para minimizar los conflictos que pueden generar en esos entornos.
La disertación estuvo vinculada con un proyecto de Movilidad Universitaria.