Banalidad y horror en la zona de Interés

Vie, 08/03/2024 - 19:39
Autor:

Rainer Tuñón C. - Director RRPP-UP/Foto tomada www.latidobeat.uy/

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Un acto bondadoso en medio de la más absoluta banalidad ante el horror del exterminio sistemático de seres humanos se convierte en un hilo de esperanza entre tanta destrucción. En esta secuencia de La zona de interés (filmada con cámaras térmicas militares de la Segunda Guerra Mundial), vemos a una muchacha que pulula de noche en los campos de concentración y arroja manzanas para alimentar a los prisioneros. Allí, Johnathan Glazer, director y guionista inglés de descendencia askenazi (aquella comunidad que se asentó en Europa central y oriental), crea un inusitado y poderoso efecto de luz que resalta por la energía que transmite al espectador durante el desarrollo de esta visionaria película.

La zona de interés, basada en la novela de Martin Amis, no es de fácil lectura y comprensión, pero sin lugar a dudas se convierte en uno de los mejores retratos sobre este lamentable episodio bélico desde la Lista de Schindler de Steven Spielberg; Enemigos: una historia de amor, de Paul Mazursky, The Reader, de Stephen Daldry; El juicio de Nuremberg, de Stanley Kramer; El prestamista, de Sidney Lumet; La vida es bella, de Roberto Benigni, El pianista, de Roman Polanski; Europa Europa, de Agniezka Holland o La caída, de Oliver Hirschbieger, entre tantos otros grandes títulos.

En este filme, entramos en el bello hogar del comandante Rudolf Höss y su esposa Hedwig, quienes construyen la casa soñada como cualquier familia feliz, pero teniendo de vecinos a unos ruidosos cautivos que a diario son conducidos a la muerte dentro de Auschwitz. Ni los gritos de piedad, ni el humo grisáceo, ni el reflejo de las llamas de los incineradores corrompen la cariñosa normalidad de este núcleo que celebra su idílico estilo de vida en donde el horror no está en el plano principal, aunque sea parte del aire.

Esta cinta de Glazer, cuyas obras anteriores Sexy Beast, Under the Skin y Birth, merecen la pena ser apreciadas, ganó el premio del jurado del Festival de Cannes y recibió cinco nominaciones al Oscar, incluyendo mejor película, mejor película de habla no inglesa, mejor director, mejor guion adaptado y mejor película del año.

La crítica internacional la inunda de elogios por su brillantez técnica, en donde resaltan los efectos de sonido, la intensa teatralidad de su puesta en escena, así como lo audaz y escalofriante de su enfoque sobre la vida doméstica de gente que cometió crímenes de lesa humanidad.

En Panamá, esta joyita pasó por las salas de cine sin dejar rastro; sin embargo, es un recomendable evento cinematográfico de obligatoria reflexión.