Rainer Tuñón C. - Director RRPP-UP/Foto:

Dune es una exitosa saga literaria de ciencia ficción que inició en 1965 y desarrolló un arco narrativo que se extendió hasta el año 2009. La primera novela de este serial nos traslada hacia un imperio galáctico feudal diez mil años hacia el futuro, en donde el poder reside en el control de la “melange” que se encuentra en el planeta Arrakis, un hostil terreno desértico plagado de enormes gusanos de arena.
De hecho, la serie Star Wars (1977), tomó elementos prestados de las novelas de Frank Herbert para crear universos y personajes muy parecidos. Esta saga tampoco es El Señor de los Anillos, la fantástica aventura de JRR Tolkein que, desde 1937, nos trasladó hacia la Tercera Edad del Sol en la Tierra Media. Esta serie tiene su propia evolución y se distancia de ambas epopeyas, otorgando mayor solemnidad, madurez y complejidad.
Su nueva versión de cine (el mítico Alejandro Jodorowsky intentó hacerla a mediados de los años setenta, David Lynch realizó una versión muy cuestionada hacia 1984 y en los años 2000 se produjeron para la televisión dos mini series) tuvo su debut en el 2021, bajo la dirección de Denis Villeneuve (Blade Runner 2049 y The Arrival). La película ganó seis premios Oscar y recaudó más de 400 millones en la taquilla global.
Este año se estrenó la segunda parte y el resultado ha sido arrollador, con recaudaciones de más de 379 millones de dólares y comentarios positivos de la crítica especializada. Por ejemplo, Peter Bradshaw, crítico de cine en el medio The Guardian, comenta que: “La segunda parte de la monumental adaptación de Dune de Denis Villeneuve aterriza con un estrépito que hace temblar el esternón (…); es una alucinación épica de ciencia ficción cuyas imágenes hablan de fascismo e imperialismo, de resistencia guerrillera y romance.
Sin embargo, y aunque se muestre muy superior a la anterior, este banquetazo del director de Sicario, que cuenta con un extraordinario elenco, una meticulosa producción, un guion que saca lo necesario para acercarnos más a la obra de Herbert y una impresionante y dramatizada música de Hans Zimmer que te mueve hacia las arenas de Arrakis con sonoridades árabes y africanas que evocan la visión profética y la cultura de las comunidades de la galaxia descrita, no es una obra perfecta.
Eso sí, Dine 2 vale la pena disfrutarse, en la gran pantalla, el mundo de las Grandes Casas, el diario vivir de los Fremen, los misterios de la especia, así como el crecimiento mesiánico de Paul Atreides y su conquista universal a través de la yihad de Muad’Dib.