Vielka Franceschi /Periodista
Existen algunos oficios que se han ido perdiendo a través del tiempo, cuando hizo su aparición la tecnología, pero que se recuerdan con cierta de nostalgia, pues antaño formaban parte de la sociedad y muchas familias se veían beneficiadas de ellos. Repasemos algunos:
Afiladores de cuchillos
El afilador era un hombre que ofrecía sus servicios, no solo para amolar cuchillos sino también tijeras, navajas, machetes y otros instrumentos de cortar. Solía recorrer las calles con su rueda y con un sonido muy peculiar propio del oficio.
Médicos caseros
Muchos quizás solo lo han visto en películas, pero sobre todo a finales del siglo XIX existían médicos que visitaban a los enfermos en sus domicilios. Solían vestir sus batas blancas trayendo consigo un maletín negro donde llevaban sus instrumentos médicos. Esta práctica se perdió con el tiempo y ya es muy raro ver a los galenos visitando a los enfermos o a sus parientes en sus casas.
Telegrafistas
Antes de ser automáticas, las centrales telefónicas eran operadas, particularmente por mujeres. “Las chicas del cable”, conectaban las llamadas de larga distancia y eran parte importante de una red telefónica hasta que a principio de la década de 1980 la tecnología los volvió obsoletos.
Los zapateros
El oficio de zapatero es muy antiguo y se encuentra en vías de extinción. Los zapateros fueron muy populares en las ciudades hace más de medio siglo y aunque no ha desaparecido del todo, cada vez es más difícil encontrarlos. Además las tendencias de consumo moderno han hecho que este oficio vaya desapareciendo.
El lechero
Durante el siglo XIX era normal ver a los llamados lecheros repartiendo leche y pan a las casas. Generalmente se paseaban por las calles y hacían las entregas de este alimento en una bicicleta o a bordo de un caballo. Los consumidores llevaban consigo envases de vidrios en los que recibían la leche fresca. De este oficio, que quedó en el olvido, nace la frase popular: “es hijo del lechero”, debido a que en aquella época el lechero entraba hasta las cocinas de las casas.
Ascensoristas
Antiguamente era frecuente encontrarse con edificios en los que los ascensores tenían una persona que se encargaba de pulsar un botón y llevarnos al piso que deseábamos. Cuando los ascensores automáticos hicieron su aparición los individuos comenzaron a pulsar su propio botón. Todavía existen algunos en la ciudad, especialmente en las instalaciones de salud.
Mecanógrafas
Las mecanógrafas tenían un puesto importante en la parte administrativa, en la industria editorial y en las oficinas. Aunque aún son buscadas, claro sin la máquina de escribir, su trabajo ha mejorado con el uso de las computadoras. ¡Quienes dieron mecanografía saben de lo que se está hablando!
Vendedores de enciclopedias a domicilio
Hace años era habitual que, de vez en cuando, algún vendedor llamara a la puerta de nuestras casas para ofrecernos enciclopedias completas de diversos temas. Hoy día cuando todo el mundo tiene acceso a internet y la información actualizada se encuentra a un solo clic ya nadie las compra. La internet y las enciclopedias digitales mataron este oficio.
Fotógrafo ambulante
¿Quién no tiene una foto instantánea guardada? Estas fotos eran muy distintas a las que se captan con un teléfono móvil. Usaban cámaras fotográficas instantáneas lo que permitía entregar una foto impresa en pocos minutos. Los recuerdo en el Parque Anayansi o en el Parque Urraca de la Avenida Balboa.