Omar A. Joseph /Fotos: Cortesia
Procesos, burocracia, eficiencia o deficiencia en la gestión pública, competencias país, creatividad y dinamismo, forman parte de la realidad que rodea la economía nacional y que se constituyen en piezas sustanciales a tomar en cuenta por la administración entrante.


¿La política detiene la economía?
E.C: La política no detiene la logística de la economía, sin embargo, no se puede negar que sí se da una contracción económica en el ejercicio de inversión directa. Es insoslayable que este hecho tenga un efecto directo en la intensión del inversionista en enfrentar el riesgo sobre su inversión sobre todo la tasa de retorno de la misma. Es importante reconocer que el modelo panameño con sus virtudes y desafíos no ha tenido que enfrentar fenómenos como el señalado con anterioridad desde 1989.
S.V.: La política partidista genera incertidumbre. La aproximación de los comicios electorales provoca que las personas bajen la revolución de sus acciones financieras con relación a los gastos e inversiones. El ambiente electoral trae consigo una remesa de promesas, halada de los cabellos, que hace pensar que se avecina el inicio de la caída de los mercados. En el segundo semestre de 2024, según lo prometido, el motor de la economía debe arrancar con mayor fuerza, no solo el impulsado por el Gobierno, también por la empresa privada y los propios panameños.
¿Qué hacer para lograr una administración pública eficiente?
E.C: No hay eficiencia desde el punto de vista de la logística en muchísimas gestiones públicas. Los mecanismos de control, los pesos y contrapesos y la burocracia, son elementos que, aunque engorrosos, son necesarios. Sin embargo, a estos elementos tenemos que añadirle las debilidades del carácter humano, las tendencias al menor esfuerzo y la mal llamada actitud del empleado público. Esto desdibuja al funcionario. La eficiencia procura mejores resultados a menores costos.
S.V.: El mayor reto para la administración de la cosa pública es romper el paradigma que hace ser a la burocracia la causa de todos los males. Por el contrario, la clave está en tener funcionarios que cumplan con los procedimientos en tiempo oportuno y que tengan la capacidad para atender, decidir y resolver con carácter proactivo las peticiones y quejas de la población.
¿Cómo afrontar la crisis canalera?
E.C: Muy probablemente la tención hídrica que enfrentamos sea una de las más serias crisis que como sociedad experimentaremos en este siglo. Durante la Cumbre de las Américas que se realizó en Panamá en 2008, el presidente Obama habló de este momento, y no lo hizo como un experto en prospectiva, sino con una simple vista retrospectiva de nuestras debilidades como comunidad. Me refiero a nuestra falta de políticas de mantenimiento.
Ahora bien, cuando miramos el impacto específico en relación con su efecto en los servicios que ofrecemos al extranjero, hablamos de los esclusajes por el Canal y olvidamos toda la actividad económica que permea como un polo de desarrollo alrededor del dinamismo transitista.
En este escenario es necesario considerar ambas opciones, tanto los nuevos nichos de mercado como el desarrollo de mecanismos que nos permitan recuperar los mercados tradicionales en los cuales somos referentes de confianza.
No solo se trata de hacer algo bien, debemos ser mejores en lo que hacemos. La innovación en todos los aspectos es un catalizador de valor agregado tanto en nuevos mercados como en mercados tradicionales.
S.V.: El tren interoceánico es un complemento a la actividad canalera, aun cuando el volumen de movimiento no cubre lo requerido para mover cantidad de TEUS (contenedores) que compensaría el no tráfico de los buques de gran calado.
¿Cómo percibe al país como Hub de las Américas en este último quinquenio?
E.C: La posición geográfica, geoeconómica y geopolítica de Panamá es el activo de mayor valor que poseemos. Los modelos de centros de acopio (HUBs) han emergido y posicionado en la mente de los desarrolladores logísticos. La estrategia comercial es sin duda un mecanismo interesante, sobre todo, para países similares al nuestro, pero su verdadero poder pasa por hacer entender al mundo 5 elementos que permitirían potencializar al máximo las ventajas competitivas que tenemos y estas son: definir rutas estables de desarrollo, mejorar nuestros modelos de trazabilidad, lograr mayor grado de eficiencia en nuestra gestiones y regulaciones, eliminar las discrecionalidades (evening playing field) y mejorar el nivel académico de nuestra ciudadanía.
S.V.: Panamá sigue siendo punto focal para el desarrollo logístico de las Américas, aun cuando nuestro sistema político es altamente cuestionado, la posición y manejo brindan seguridad y confianza al mercado internacional, debido a que no hay intromisión arbitraria del aparato gubernamental de turno que ponga en riesgo las operaciones. Y, la sostenibilidad y evolución se mantiene a buen ritmo.
¿El tráfico aéreo o marítimo resiste y se adecúa a las competencias regionales?
E.C: Las competencias para Panamá no son regionales, son globales, como la crisis de los contenedores, la obstrucción del Canal de Suez, la guerra de Ucrania y Rusia, la guerra comercial entre China y EE.UU., la pandemia, etc. El modelo offshore demostró sus debilidades, ahora la tendencia se inclina al “Neard Shore” (cerca de las costas), simulando la necesidad de poder tener tus canales de suplidores de servicios de forma cercana y no depender de las distancias o las situaciones exógenas que afecten tu cadena de suministro.
Los medios de transporte, por el momento, son tan eficientes como su gerencia, planificación, operación y control se lo permitan. El desafío de Panamá está en el horizonte.
S.V.: El tráfico aéreo y marítimo panameño sigue siendo el más apropiado para las operaciones internacionales. La ampliación de la primera terminal aérea nos coloca en posición ventajosa y las terminales portuarias en ambos océanos permiten satisfacer las demandas para el trasbordo y movimiento de carga y el traslado de pasajeros. Dichas ventajas no las poseen otros países.