Luis Oldemar Guerra /Periodista
Un concepto que ha estado tomando mucha relevancia es el de “Interculturalidad”, que en muchos casos se da gracias a la interacción o intercambio entre dos o más culturas de un modo horizontal y sinérgico.
Nuestro país, por su posición geográfica, se destaca por ser un crisol de razas donde convergen múltiples creencias religiosas, étnicas, diversidad gastronómica, entre otras, que conviven día a día. La interculturalidad apunta a construir una sociedad más democrática, al visualizar, describir y valorar igualitariamente los modos de apropiación y reelaboración de significados entre diferentes grupos.
Está referida a los procesos de interrelación y comunicación de saberes, códigos, patrones y valores entre diferentes grupos culturales. Entendiendo que existe igualdad entre sujetos, independientemente de la posición que ocupen en el sistema. La interculturalidad supone la aplicación de una serie de principios, que hacen de este un concepto complejo.
Entre ellos: reconocimiento de la ciudadanía; reconocimiento del derecho a ejercer la identidad originaria de los pueblos; rechazo a las formas de imposición de la cultura hegemónica y marginación de la cultura minoritaria; comprensión de las culturas como fenómenos dinámicos y comunicación horizontal.
En los principios de la interculturalidad no existen culturas mejores que otras, ni más avanzadas, todas son igualmente dignas y merecedoras de respeto. Por ende, la única manera de entender una cultura es interpretarla desde sus propios criterios. Además, que las culturas se enriquecen por el contacto con otras: las mayores manifestaciones de riqueza y variedad cultural están asociadas a la migración, la integración, la hibridación y el mestizaje. La comprensión de las diferencias interculturales ayuda a evitar malentendidos y a tener una comunicación eficaz.
En el ámbito empresarial, la interculturalidad es muy útil para adaptarse a los entornos profesionales diferentes. La competencia intercultural favorece el trabajo en equipos multilingües y multiculturales. Definitivamente, es un tema actual, vigente, en el cual todas las sociedades del mundo deben ser empáticas.