El hombre ante el altruismo del siglo XXI

Lun, 08/07/2024 - 14:59
Autor:

Alberto A. Araba / Facultad de Humanidades

 

Ver con mis propios ojos hasta dónde es capaz de llegar el hombre cuando tiene una línea de pensamiento que poco a poco va despreciando a sus congéneres, en vez de elevarle y potenciarlo para hacerlo algo mejor para este mundo que tanto lo necesaria, es una gran prueba que hoy se vive.

 

Es un ciclo vicioso en el que los poderosos quieren eliminar a los indefensos y débiles del cual, sin duda, tienen pensamientos tiránicos, exaltando todo lo que no sea humano para su socorro, olvidando muchos que la única manera de solucionar los problemas actuales no son los paliativos de ayuda y defensa ONG´s, sino en trabajar con el único ser capaz de cambiar y mejorar este mundo, “el hombre”; dignificándolo, educándolo y encaminándolo a ser mejor persona y ciudadano con su prójimo y con su entorno.

 

A los poderosos los planes le están funcionando a la perfección, porque cada vez más se desprecia, humilla e infravalora al ser humano, desde el inicio de la vida hasta la muerte natural, para hacerlo “inútil” y después “eliminarlo” como cualquier “cosa” mientras todo lo demás que se le está ayudando, elevando y respetando.

 

Hoy millones de personas de nuestras periferias existenciales esperan ser atendidas, ayudadas o simplemente tener un oído gentil que las escuchen dentro de este fragmentado mundo.

 

Si todas las fuerzas voluntariosas se unieran y encaminaran sus pasos en rescate del hombre necesitado, de aquel que está postrado ante el frenesí de nuestra sociedad de consumo desde los niños hasta los ancianos, haciéndoles mejores personas, sin duda que mejoraría ese mundo grandemente e impediríamos muchos males que ocurren y podrían ocurrir.

 

Aclaro que no critico las ayudas de grupos a determinados sectores vulnerables que son buenas en sí mismas, pero hay un punto en el que se entra al extremismo y fanatismo de la hipocresía social.

 

Es bueno mantener las cosas que Dios nos ha dado, pero si solo hacemos esto y cerramos nuestros oídos al hermano y no nos dedicamos con mayor empeño a mejorar al hombre -el único ser sobre la tierra capaz por sí mismo de solucionar este caos actual-, todo ese voluntariado será un trabajo vacío y sin sentido, que no brindara verdaderas soluciones y, en cambio, abrirá espacios para que la crisis impere y empeore.

 

Toda esta disyuntiva, en que este creciente altruismo actual se hace latente, no es más que arar en el mar si no ponemos nuestra mirada en darle una mano a aquellos que están hoy bajo las garras de estos poderosos de mil caras quienes manipulan a muchos hombres y mujeres sin que ellos mismos en muchos casos lo sepan.

 

Si solo más personas fueran en ayuda del hombre, por amor y no por interés alguno, quizá este mundo sería mejor y Dios los recompensaría grandemente, ya que Jesús dijo: “En verdad les digo que, cuando lo hicieron con alguno de los mas pequeños de estos mis hermanos, me lo hicieron a mí”. Buena Noticia según San Mateo 25:40.