Abdel Fuentes /Director del Semanario La Universidad
Las investigaciones en el entorno académico subliman el papel de la educación superior. Docentes y estudiantes, avocados a la tarea de cuestionar anormalidades, abren el camino para acrecentar el conocimiento. Explicar fenómenos; naturales, sociales, psicológicos y otros, en fin, humanos, asisten la inquietud que genera pensar de forma crítica.
El investigador está precisado a ser un inquiridor tenaz, un intelectual racional, con suficiente criterio para cuestionar el ámbito de operación en el que se mantiene activo; exige ser un perceptor agudo de la observación, teórica y práctica, y un estudiante autodidacta y acucioso.
Los resultados de las investigaciones ayudan a comprender un hecho o un evento que requiere explicación y que probablemente nadie parece tenerla.
La delicada responsabilidad de los investigadores -docentes, estudiantes o profesionales experimentados- es coadyuvar al cambio, no solo mediante los diagnósticos, propuestas y hallazgos, también como vehículo de transmisión de información y conocimiento para que las personas puedan racionalizar los escenarios humanísticos y naturales y adoptar las conductas adecuadas.
La Universidad de Panamá ha entregado una pluralidad de resultados como respuesta a las investigaciones que viene realizando en numerosas áreas. En el caso del agua, son reveladores los vinculados con la contaminación. Como ya he mencionado antes, resta que los actores de mando y decisión del país adopten las políticas de Estado apropiadas, que, en algunos casos, urgen más que otras, particularmente, cuando se trata de la vida y la salud humana.