Rainer Tuñón C. - Director RRPP-UP/Foto: Netflix
Las películas románticas forman parte de un catálogo cinematográfico que se centra en las relaciones amorosas de sus protagonistas. Así, se exploran en la trama aspectos emocionales y sentimentales para resonar los corazones del público por medio de historias llenas de amor y esperanza.
En algunos casos, el guion, los protagonistas y las circunstancias que ellos mismos atraviesan son motivos suficientes para ganar simpatías por el filme; en otros, como en el estreno en plataformas digitales titulado Encuéntrame cayendo, disponible en Netflix, posiblemente la locación en donde se desarrollan los hechos y la música que rodea el ambiente amoroso, captan mayormente la atención de uno como espectador.
En el filme, vemos a una estrella de rock estadounidense (Harry Connick Jr) que se retira a una casa junto a un acantilado en Chipre, solo para descubrir que su normalidad se complica cuando usan ese bello paisaje para realizar intentos de suicidio. En medio de su convivencia, casi pacífica, reaparece un viejo amor; se le avecina la oportunidad de reconectarse con la música de la paradisíaca isla y lidia con una talentosa y nobel cantante que le ayuda a empatar su ciclo en la vida.
Allí, el protagonista se encuentra en el país insular del mediterráneo oriental, mostrándonos las variantes de la cultura y su gente, sus costumbres, comidas y definitivamente la música chipriota, que logra adherirle más sazón a la misma historia de siempre, vista en centenares de dramas plagados de momentos romanticones.
Lo que más se destacaría en la cinta es precisamente el uso de la banda sonora que nos presenta canciones originales y tradicionales rindiendo homenaje al entorno geográfico y sentimental en cada uno de sus personajes.
Claro está, conocemos del talento de Connick Jr. como uno de los crooners de las generaciones de finales de los noventa que, combinado con la presencia de la intérprete Ali Fumiko Whitney, quien le agrega hermosos tonos a muchas de las canciones tradicionales griegas, alcanzan buenas notas en beneficio de este proyecto, que además cuenta con temas del trío de música chipriota folk avant Monsieur Doumani.
Eso sí, la experiencia se hace más placentera cuando durante el recorrido de la cinta, sin juzgar sus aspectos técnicos, narrativos o histriónicos, nos atrapa la música, aunque la única canción oficialmente disponible en las plataformas musicales, por ahora, es la versión de Connick Jr. de la canción que da título a esta discreta y aleccionadora película dirigida por Stelana Kliris, guionista, directora y productora sudafricana chipriota.