Carmen M. Guevara Cruz /Periodista- Imágenes tomada de la web www.facebook.com/orgullosamentesoyc9 * https://www.google.com/search?q=carteles+pel%C3%ACcula+Grese&s

En la ciudad de Santiago de Veraguas, por los años 40, abre las puertas la sala del Cine María Luisa, propiedad de Carlos Luis Nieto (periodista y cineasta nacido en Cartago, Costa Rica) y casado con una dama veragüense.
En 1946, Nieto, en la ciudad de Santiago, rueda el filme “Al Color de mi bohío”. La trama del filme era de corte social, centrada en la huida de 2 mujeres campesinas de su tierra natal hacia la capital en busca de un futuro mejor.
El profesor Jaime García Saucedo escribe en “Asuntos sobre cine”, que los autores de la filmación fueron: Aurea Torrijos, Uriel Santacoloma, América Gil, Armando Castillero, Santander Tristán, Carlos Francisco Chagmarín y Gilda Fábrega López y otros autores secundarios.
La sala cinematográfica estaba ubicada en la avenida central de Santiago. Las personas recuerdan que a la izquierda del local se encontraba la Zapatería Samba, a la derecha, el Almacén El tigre y a la entrada, el puesto de comida de Don Chevito.
También, recuerdan a Don Julio, quien tomaba los tiquetes de entrada. Afuera estaba el difunto “sopón”, vendiendo naranjas, -adentro de la sala se formaba la guerra de chupones-
En esos tiempos se proyectaban películas en tandas variadas, de 3 a 6 de la tarde, 9 de la noche y la tanda de media noche.
De aquellos años los cinéfilos mencionan que no había aire acondicionado, solo ventiladores en el techo y que las butacas eran de madera negra, durísimas, “pero era la única opción y la disfrutábamos”.
El doctor Augusto Fábrega, en un artículo publicado en la web https://bayanodigital.com/sobre-cine-temas-musicales-y-otras-historias/ hace referencia a que en Santiago, los domingos, a las 12:30 del mediodía, los niños, por 0.20 centésimos, asistían masivamente a los denominados matinés, en los cuales se proyectaban películas de vaqueros.
La matiné incluía una segunda parte de la sesión dominical, un “episodio” de una serie de 12 capítulos. Una de las citadas series o episodios se llamaba “El hombre Cohete”.
También, vimos muchas películas del Llanero Solitario, continúa Fábrega. Recuerda que este se hacía acompañar por su amigo, Indio Toro y cabalgaba sobre su muy bien entrenado caballo blanco Silver”.
Fábrega detalla que las carteleras de los filmes más frecuentes se exhibían en español. Fuimos espectadores de clásicos del cine argentino, español y mexicanos, añade.
La preferencia por el cine hispanoamericano, lo atribuye al alto índice de analfabetismo que había en Veraguas, fenómeno que impedía la lectura de los subtítulos en inglés. Para entonces, aún no era común que se doblaran los filmes.
Con el pasar de los años el antiguo dueño Carlos Nieto se asoció a la familia Chang Ortiz, y cuando el costarricense se fue a vivir a la ciudad de Aguadulce, los Chang Ortiz se convirtieron en los nuevos propietarios.

Bruni Londoño, cinéfila, comenta, “La primera película que vi en el María Luisa fue “Love Story” (1970) era una niña, y la última que recuerdo “Grease” (1978). Esta sala cinematográfica cerró sus puertas en 1984.
