Dr. José Manuel Fajardo S. Profesor auxiliar e investigador, Departamento de Filosofía, Universidad Nacional Autónoma de Honduras Profesor Visitante Universidad de Panamá, Centro Regional Universitario de Coclé
En su afán por lo novedoso y por apuntar hacia los últimos descubrimientos e innovaciones, la época cultural moderna y contemporánea corre el riesgo de sobredimensionar lo emergente y dejar atrás o minusvalorar elementos de la realidad que resultan vitales para vivir humanamente. A nivel académico uno de los objetos que ofrece pistas heurísticas y ayuda a valorar la autenticidad de la ruta civilizatoria es el archivo. Apreciarlo en su justa medida y acudir a él para alimentar perspectiva, es un deber de la academia y de todo investigador que se proponga indagar con profundidad un área específica del conocimiento. De ahí que la tendencia moderna de olvidar el archivo debe ser contrarrestada con un regreso a esta valiosa fuente del saber.
Entre los varios archivos que tenemos en Centroamérica, destaco uno que he estado visitando a fin de lograr el rescate de ciertas ideas e imaginarios correspondientes a nuestra región geográfica y que tienen alto valor para temas como la identidad nacional y la libertad cultural. Me refiero a la «Colección de Preguntas y Respuestas del ICECU», que en el año 2009 fue incorporada al Registro Memoria del Mundo de América Latina y el Caribe por parte de la UNESCO.
El Instituto Centroamericano de Extensión de la Cultura (ICECU) fue creado en 1963 y opera en San José de Costa Rica, recibiendo consultas especialmente de la población campesina. Recogiendo preguntas por carta postal en sus primeras décadas, que han sido sustituidas por correos electrónicos en la actualidad, este instituto brinda respuestas en lenguaje claro y sencillo, permitiendo el cultivo del conocimiento en el diálogo con sus interlocutores rurales. El conjunto de preguntas y respuestas ordenadas en siete series temáticas (Agricultura; Medicina y salud; Zoología; Arte, Educación y Deportes; Religión y Filosofía de vida; Ciencias sociales; Ciencias básicas), conforma un conjunto documental que consta de 4,781 Ampos (carpetas) conteniendo unas 250,000 consultas.
Gracias a esta cuidadosa recolección de las inquietudes que han marcado el decurso histórico de la vida campesina centroamericana, es posible conocer desde elementos de vida cotidiana hasta situaciones como los efectos trágicos de los desastres naturales, las guerras y los cambios sociales radicales que han sufrido los habitantes del área durante las pasadas seis décadas.
Concluyo con dos consideraciones: primero, el pasado es una base ineludible para comprender desde sus orígenes más ciertos las configuraciones históricas que vivimos como humanidad, de ahí que cuidar el archivo y aprender a visitarlo con respeto es crucial para una vida académica lozana y productiva; segundo, merced a los beneficios derivados de atender a los datos de archivo, es viable construir una visión de la propia posibilidad histórica y animarse a afrontar las encrucijadas propias del andar humano, personal y social.