Recordemos a nuestros ilustres predecesores istmeños

Vie, 18/10/2024 - 17:04
Autor:

Alberto Araba/Facultad de Humanidades

 

La sociedad actual en su ímpetu por lo novedoso ve al pasado como anticuado o en desuso, más ahora, cuando traicioneramente le damos la espalda a nuestros predecesores en nuestro empeño por desnaturalizarnos de nuestra esencia y de aquellos que nos hicieron ser lo que somos hoy como panameños.

Pero, por suerte, arropándonos en la historia, podemos rescatar aquellas insignes figuras patrias que en vida expusieron a nuestros antepasados el camino que conformaron la cimiente nacional y que debemos ahora señalar y hacerles el debido tributo del recuerdo a sus indicaciones.

Para ello en esta columna abriré un panal lleno de páginas que destilan la miel del saber que necesitamos hoy enriquecernos; el libro “Razón y sentido de lo panameño” del eximio doctor Diego Domínguez Caballero es un mapa con brújula que nos señala la pléyade de grandes pensadores istmeños de los cuales sus reflexiones aún siguen siendo útiles y necesarias actualmente.

Curiosamente en este escrito, de la mano de Don Diego, a su lado, otra imponente figura como la de Don Justo Arosemena se refleja en el horizonte de nuestra historicidad y con esta figura deseo comenzar: “De todos modos lo que hoy estorba nuestra marcha, lo que cancera el seno de la sociedad, es la falta de moral pública”, ciertamente eriza la piel y aterra pensar que esta reflexión de Don Justo fácilmente nacería viendo decepcionado alguna publicación noticiosa de Instagram.

Ciertamente, aunque don Justo es la piedra angular en este trabajo del profesor Caballero, seguiremos repasando otros antaños patriotas que nos ponen en remojo nuestro actuar político: “nuestro mal más hondo es la carencia de sentimiento de nacionalidad en la masa del pueblo panameño” sentenciará el prócer Eusebio Morales, siendo estas palabras tan actuales al ver como la actual masa social panameña desprecia la patria por algunas dádivas politiqueras.

Más este importante documento que estamos repasando nos recuerda algunas figuras que en el ayer de la vida fueron faro en momentos de muchas incertidumbres para despejar el camino recto de la sociedad: “una fe religiosa demasiado abstracta, demasiado aparte de todos no capta el impacto de la vida religiosa en el campo social” diría en su momento monseñor McGrath contra aquellos cristianos de ayer y hoy que serán prontos para ir a misa y lentos para ver al prójimo.

También, la gran figura del coloso universitario, Octavio Méndez Pereira se hará presencia en este escrito al referirse oportunamente: “el estudio, el saber, la investigación personal, la cultura auténtica, son los únicos medios por los cuales podremos, los panameños, tomar puesto digno en el mundo republicano y en la lucha por la vida”, conviene recordar estas balsámicas palabras en momentos que nuestra estrella polar que es la educación ha apagado su brillo en la actual constelación Estatal.

Cierro este escrito con unas preguntas que nos dejara el profesor Caballero a todos los panameños: “¿estamos cumpliendo nuestro deber como ciudadanos de esta república? ¿Hemos sido fieles al mensaje de los panameños que nos precedieron? ¿Hemos logrado un mejor país?