Carlos Caballero-Periodista /Fotos: Ian Arcia /Carlos Caballero.
El doctor Janzel Villalaz Guerra lleva 40 años enseñando en la Universidad de Panamá. Su interés por superarse lo llevó a estudiar la maestría y el doctorado en universidades estadounidenses. Y, pese a las ofertas de trabajo por parte de la Universidad de Delawere, decidió regresar a su patria.
Intelectual, escritor, buzo, y bailarín, cualidades que destacan en el doctor Janzel Villalaz Guerra, director de Investigación y Postgrado.
¿Coeficiente?
Durante mi vida estudiantil, incluyendo el doctorado, desde los cálculos matemáticos hasta escribir poesías fue muy fácil, no he tenido problemas con mi coeficiente.
¿Ser hijo de una reconocida jurista le otorgó ventajas?
En la escuela, los profesores me trataban igual que al resto de los compañeros. Al final de mis estudios, secundarios y universitarios, algunos profesores se sorprendieron cuando supieron que mi madre era la doctora Aura Emérita Guerra de Villalaz.
¿Desenvolvimiento en el Instituto Justo Arosemena?
Hice alianza con estudiantes intelectualmente dotados. Mis calificaciones eran sobresalientes, esto llevó a las autoridades del IJA a pasarme de primer año a tercero. Salí a los 15 años de la secundaria y a los 20 me gradué de la universidad. Después de graduarme conseguí trabajo como profesor asistente en el IJA; mis hermanos menores fueron mis estudiantes.
¿En quién se inspiró para estudiar Biología Marina?
Carlos Arellano Lennox me inspiró a través del programa “Sábados con Martínez Blanco”. La licenciatura con énfasis en Biología Marina la hice en la Universidad de Panamá, la maestría en Biología Marina en la Universidad Atlántica de Florida y me doctoré en la Universidad de Delawere en EEUU.
¿Cocina?
Por supuesto, aprendí por necesidad cuando estudiaba en Estados Unidos. Soy buen cocinero, preparo buenas carnes, mariscos, y aves; mi especialidad son las almejas y la paella, y en Navidad hago roscas para la familia. Cocinar es un arte que todo hombre debe aprender.

¿Tesis doctoral?
Para hacer la tesis doctoral en Biología Marina trasladé algunos especímenes de conchuela a la universidad. Allí las reproduje al crear un ambiente tropical en el interior del edificio en el cual vivía. Sin embargo, el edificio por fuera estaba cubierto por hielo y nieve. Para el trabajo llevé un puñado de conchuelas y en pocos meses llegué a tener más de mil especímenes.
¿Anécdota como buzo?
Cuando estudiaba el doctorado en Delawere tenía que hacer una investigación y me sumergí con un traje térmico en aguas que alcanzaban 5 grados sobre cero. También, en el Estado de Connecticut debido a otra investigación buceé en medio de témpanos de hielo.
El mayor susto lo sufrí en Colón, cuando de manera repentina, de una cueva salió un tiburón Gata, son inofensivos. Sin embargo, ese día nadé más rápido que nunca. En otras oportunidades me he topado con otras especies de tiburones. Son más de 200 en todo el mundo, no obstante, muchas han sido extinguidas por la acción depredadora del hombre.
¿Vida como profesor en la UP?
La califico como excelente. Inicié muy joven, tengo entusiasmo por la enseñanza, adquirir conocimiento y luego transmitirlo, es algo que no puedo contener. Llevo 40 años enseñando, es algo natural en mí.
He seguido la dirección de la doctora Villalaz, ella siempre me apoyó.
El reconocimiento como docente me llevó a ser seleccionado como delegado electoral. He participado de las 4 últimas elecciones.
¿Cuántos trabajos ha publicado?
Recuerdo 35 trabajos científicos que se han publicado en revistas de Estados Unidos, Costa Rica y Colombia, solo por mencionar algunos. Además, en conjunto con otros 3 autores publiqué el libro Manual de Métodos y Técnicas Aplicados a Estudios de Ecología y Biología Marina. El trabajo ha tenido excelente aceptación en América, Asia y Europa.
¿Cuántos idiomas habla?
Además de español, hablo inglés, portugués y me defiendo con el francés.
¿Fue bombero?
Al iniciar el primer año en la Universidad de Panamá conocí a un compañero que era bombero. Me invitó a una práctica. Me entusiasmé tanto que al año siguiente ya era bombero. Me mantuve activo durante 10 años y alcancé el rango de cabo. En este período trabajé sofocando incendios, entre ellos recuerdo 2 que alcanzaron grandes proporciones; uno fue en Río Abajo y el otro en 1986, en el barrio de El Chorrillo.
¿Diversión?
Me encanta la música, no tengo buena voz para cantar, pero me fascina bailar salsa y sobre todo merengue, esos que son más movidos.
¿A qué le teme?
A envejecer, porque a medida que lo haces pierdes tus cualidades y energías, sin embargo, para enfrentar esta realidad he encontrado refugio en la religión. Soy monitor en la Parroquia San Francisco de Asís de la Caleta. Participo los sábados y domingo de los sermones, he encontrado aliento en esas palabras, me ayudan a continuar avanzando.